viernes, 25 de noviembre de 2016

El Fidel que García Márquez conoció...



"Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
 
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina."

-Gabriel García Márquez

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La inspiración y Super Mario Bros





La inspiración es EXACTAMENTE como recibir una estrella en Super Mario Bros y ponerse en "Modo Estrella". Es emocionante y aparece en raras ocasiones, pero te hace invencible por un ratito.

El resto del tiempo te la pasás rompiendo ladrillos, brincando huecos y burlando obstáculos dentro de tu cabeza. Estás viviendo y estás muriendo constantemente. Estás trabajando.

Estar en "Modo Estrella" no significa que los problemas se solucionarán, ni tampoco sustituye la falta de talento o de habilidad. Pero si trabajás bien, cuando llegue esa estrella, vas a maximizar su efecto, alimentando tu potencial y resolviendo con mayor seguridad tus dudas o problemas.

Así que a todos ustedes les deseo encontrar de vez en cuando su "Modo Estrella", su inspiración. Que puedan atraparla y aprovecharla cuando aparezca. Pero sobretodo, les deseo mucho trabajo, que es la única manera de asegurar que al final ustedes se sientan felices con lo que han hecho.

Agarren su estrella cuando aparezca y aprovechen su poder.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Les presento al mejor ser humano del último siglo.





Aún con todos los Donald Trumps, los Hitlers, los Stalins, los asesinos, violadores, criminales, políticos corruptos y demás, existen personas buenas, de hecho, MUY buenas en el mundo. Hay una que ha sido la más buena de todas recientemente. No estoy exagerando. No estoy hablando de un personaje ficticio, ni de un mesías, ni de un ángel, estoy hablando de Fred Rogers. ¿No sabés quién es? Ok, preparate porque este es un artículo un poco larguito, pero si lo aguantás todo y ves algunos de los videos (están en inglés), entonces estás a punto de recibir una dosis masiva de fe en la humanidad.

Cada vez que alguien me pregunta quién es el personaje en la historia que más admiro, no dudo ni medio segundo en contestar…

¡¡¡Mister Rogers!!!


¿Quién era ese?

Fred Rogers fue un presentador, productor y músico que durante 35 años hizo un programa para niños llamado “Mister Rogers Neighborhood” (El vecindario del Señor Rogers). Pero este no era un programa cualquiera. Mister Rogers lo utilizó para reproducir su gentil, tierna, bien intencionada y maravillosa personalidad hacia su audiencia y a la vez educándolos en temas fuertes y difíciles que los niños necesitaban conocer. Una frase que él repetía bastante a toda persona que conocía delante y detrás de cámaras era: “Yo te quiero exactamente así como sos.”Miren este video de Mister Rogers hablando con un niño en silla de ruedas allá por 1981.
Solo fíjense en la forma tan honesta y sincera con la que le habla. Sin ser condescendiente, sin verlo como menos, sin tratarlo como niñito.



El siempre fue así. A los niños les hablaba de temas difíciles como el divorcio, como la soledad, la depresión, la violencia y los miedos, lo hacía de una forma absolutamente clara pero sensible. Sin cuentos y sin enredos, pero con todo el tacto y el cuidado que necesita la mente de un niño.
Cada vez que se transmitía, el 8% de hogares en EEUU sintonizaban y el programa siempre comenzaba con la misma escena musical. Mister Rogers entrando a casa, cantando la canción “¿No querés ser mi vecino?” (él componía todas las canciones), se cambiaba sus zapatos tenis y se ponía un suéter (todos los que usó eran hechos a mano por su mamá). Generalmente se dirigía a la cámara, entrevistaba a alguien en vivo, o hacía reportajes en panaderías, tiendas de juguetes, de música o hacía algún tipo de cortometraje o sketch.

Ok, gran cosa. Era un buen anfitrión, presentador y educador. Hay muchos así.

¡Claro! Pero poné antención. Imaginate cuántas cartas recibía Mister Rogers al día. Tenía una audiencia de 13 millones de niños y que al crecer, se sumaron otros 13 millones más y así sucesivamente. Así que les resultará imposible creer que el respondía TODAS Y CADA UNA DE LAS CARTAS QUE LE ESCRIBÍAN. Era un hombre que pasaba terriblemente ocupado pero las contestaba TODAS.

Estamos hablando de que la única persona que recibía más correspondencia que él era Papá Noel y Santa nunca te respondía, y Mister Rogers no tenía que sobornarte con regalos para que le escribieras. El simplemente quería saber que estabas bien y recordarte que te quiere exactamente así como sos.

Ok, no es para tanto. Un tipo bueno, gentil, bien intencionado, que produce y presenta un programa para niños y que busca tiempo para responder todas sus cartas. Aja, ¿Y?

TODOS LO QUERÍAN y el quería a todos! Pero cuando él se lo decía a alguien, no era el típico cumplido de una personalidad a su audiencia. Rogers lo decía con TODA LA HONESTIDAD DEL MUNDO. Lo digo porque él nunca cambió su coportamiento ni su forma de ser ni su manera de llevarse con todos jamás en su vida. Cada persona que lo conoció o que supo de él, confiaba en él, lo amaba y respetaba. Y Mister Rogers, tenía una honesta y sincera curiosidad por conocer y aprender de CADA PERSONA QUE CONOCÍA.

Una vez tuvo una cena con un ejecutivo de TV y al darse cuenta que el chofer de limosina tendría que esperar 2 horas afuera, lo invitó a cenar con ellos. Más tarde, al darse cuenta que estaban pasando cerca de la casa del chofer, preguntó si podían detenerse ahí y conocer a su familia. El chofer cuenta que fue la noche más feliz de su vida. Mister Rogers agarró el piano y puso a cantar a todos por varias horas.


Varios reporteros han dado testimonio de lo difícil que era entrevistarlo. Porque siempre Mister Rogers terminaba haciéndole preguntas a ellos. Y aunque suena divertido para trollear a un entrevistador, Rogers lo hacía porque tenía un interés verdadero hacia la gente.

¡Hasta los animales lo amaban! El Gorila Koko aprendió lenguaje de señas y cuando conoció a Mister Rogers y le preguntaron sobre el amor… miren el video…


Hace la seña de “Te quiero”. “Te quiero, visita”. Y luego lo agarra para abrazarlo.

¡Ay pues! Un comunicador, talentoso, buena gente, super tranquilo que vive a como predica y que dejó enamorado a King Kong. ¿Y ahora qué? Ni famoso era.

PERAAAAAAATE. Para darte una idea. Les voy a enseñar un clip de Fred Rogers recibiendo el premio Emmy a su trayectoria de la mano del ganador del Oscar Tim Robbins (quien creció viendo su programa). Miren el respeto que le tienen al tipo y escuchen lo que dice en su discurso:



El tipo utilizó uno de los momentos más importantes de su vida para pedirle a todos los presentes que pensaran en quien les había ayudado a ELLOS a ser quienes eran. O sea, les pidió a TODOS que dieran gracias. Uno puede ver en las lágrimas de los presentes, como se limpia toda la hipocresía de la farándula, se abre la poca humildad que queda y les toca completamente el corazón, ese único lugar donde no hay manera de fingir ni de pretender.

Ese es el nivel de influencia, efecto y fama que Mister Rogers tuvo durante toda su vida. Y ese es el nivel de respeto que se ganó.

El vivía exactamente a como era frente a cámara. Siempre decía que: “Uno de los mayores regalos que podés darle a alguien es tu verdadero yo. Y creo que los niños pueden detectar fácilmente a alguien que finge.” Y en efecto, nadie nunca lo detectó en él porque a todas luces él fue exactamente a como predicó.

Entre otras influencias también, Eddy Murphy lo parodiaba en Saturday Night Live en un sketch llamado “El vecindario de Mr. Robinson”. A Fred Rogers le resultaba halagador y muy divertido.

Y era para morirse de risa...


¡Ok, ya pues! Si, suena como un maje fiera. Pero me lo ponés como héroe de películas. ¡Ni que fuera!

Me alegra informarte que si. ¿Conocen ustedes la típica película donde está el empresario avaro, el juez frío, el político sin corazón y que llega nuestro personaje principal y en la última escena da un lindo discurso que toca el corazón de todos y los convence de hacer bien? ¿Pura fantasía de cuento de hadas?

Pues no conocen a Mister Rogers. Cuando el Canal Público donde se transmitía su programa (PBS) estaba apenas comenzando, el presidente Nixon quería reducir el presupuesto total de U$ 8 millones a U$ 4 millones, dejando fuera un montón de programas educativos.

Fred Rogers fue al comité de comunicación del senado y con un discurso, un poco de declamación y honestidad (además de su bendita voz), hizo justo eso:


Rogers no solamente fue directo, sino que fue humilde. Si no ven el video completo, pues se perderán de ver a un senador super cortante que estaba con todas las ganas de quitarles los fondos e irse de ahí… de repente cambiar totalmente de parecer luego de emocionarse con las palabras que escucha.

O sea, Rogers le hizo un discurso muy tranquilo, sereno y directo y hasta terminó recitando una de sus canciones. Y fue como la cereza encima de la crema chantillí del pastel que el senador terminó por ofrecerles, porque al final les dio 20 millones de dólares en fondos. No es un final feliz de película familiar, era el modus operandi de Mister Rogers.

¡Ya pues! Vi ese video y me conmovió. Me da la impresión que me están manipulando con este artículo.

Pues no. No era ese el espíritu de Mister Rogers a la hora de intercambiar ideas y diferencias. Siempre que hablaba con niños se agachaba para estar a su nivel de mirada y se dirigía a ellos con lenguaje directo y franco. En el caso de los adultos, era frecuente escucharle decir: “Vos fuiste un niño alguna vez, también.” No como una manera de justificar el comportamiento de los niños, sino para recordarnos a todos que tenemos un niño adentro que aún guarda inocencia y buenas intenciones.


Esto lo hace ser como la antítesis del internet hoy en día. Estoy seguro que si el viera videos de Israel Lanuza lo primero que diría es que se alegra que él tenga pasión y amigos que quieran acompañarlo para desarrollarla. Y le repetiría que lo quiere tal y como es. Lo mismo diría sobre cualquier otra persona que haya recibido algún tipo de odio, críticas o quejas en internet.

Alapúchica! ¿Era un santo, pues?

Siendo un ministrio presbiteriano, Fred Rogers jamás intentó influir, manipular o incidir en el pensamiento espiritual de nadie. Lo único que le importaba era educarte para que supieras que sos un ser humano con dignidad y respeto.

Durante la última mitad de su vida, el se subía a la pesa cada mañana y siempre pesaba 143 libras. ¿Sabén por qué? Porque es el número de letras en I LOVE YOU. Esto suena ya demasiado cursi para ser verdad, pero para él no era solamente un juego de letras y libras. Era una manera de mantenerse saludable y a la vez ser consecuente con lo que es. No subía ni bajaba una sola libra. El decía que eso le alegraba cada mañana y representaba consistencia. Pues hacía la misma rutina todos los días. Por eso también comenzaba su programa de la misma manera y vestía siempre un suéter de su mamá, el creía que la consistencia era mejor para el aprendizaje de los niños.

Siempre que ocurría algún hecho lamentable ya sea a nivel mundial, local o personal, el siempre recordaba: “Cuando yo era niño y veía cosas que me daban miedo en las noticias, mi madre me miraba y me decía… ‘buscá a los que ayudan, siempre encontrarás gente que está ayudando’. En momentos de tragedia, recuerdo las palabras de mi madre y siempre me traquiliza recordar que existen tantos que ayudan, tanta gente preocupada y buena en este mundo.”

Aquí está la reacción directa que hizo él justo después del ataque a las torres gemelas, este minuto de video contiene más verdades que las que han leído todos estos días sobre la maldad y la bondad:



Siendo ministrio, la gente religiosa siempre se acercaba a él para que le explicara a los gays que su estilo de vida era pecaminoso y que se irían al infierno, o le pedían que hablara con los no-cristianos y les mostrara el camino. Cada vez que esto pasaba, Rogers miraba a la persona acusada y le decía: “Dios te quiere exactamente así como sos. Y sos especial”. Y después se quedaba preguntándole por sus juguetes cuando eran niños, o su canción favorita o qué libro les gustaría leer y aún no lo han hecho. Cosas así. El era así.

¿Se acuerdan del niño en la silla de ruedas de 1981?. Pues en el momento en el que Mister Rogers fue ingresado al Salón de la Fama de la TV en 1999, adivinen quien apareció para darle la sorpresa. Vean la reacción de Fred. Es maravilloso!



El creía realmente en la bondad del ser humano, en su valor, en el amor que somos capaces de producir. Cada día el tomaba la decisión de ser bondadoso, cariñoso, empático y atento con todos a su alrededor. Les hacía sentir especiales. Les retaba a ser mejores cada día. Y a cada persona que conocía le enfatizaba que era muy especial e importante para él. Y no lo decía de la boca para afuera, el vivía bajo esa filosofía todo el tiempo.

De hecho, el inició en la TV porque no le gustaba la TV. Y si vieron el video con el senador, se darán cuenta de lo preocupado que estaba él porque no existía en televisión un espacio de verdadero aprendizaje y educación para los niños. Así que se educó en comunicación y comenzó a hacer televisión.

El no necesita el título de SANTO. Yo diría que los santos necesitan el título de Mister Rogers.

Ojalá esto les de un poco de curiosidad sobre él y busquen más videos suyos en internet. No podrán creer cuánta bondad, ternura y empatía puede existir en una sola persona. Yo sé que muchos pensarán que suena demasiado bueno para ser verdad, pero les invito a que busquen la inmensa cantidad de testimonios que existen de quienes lo conocieron en persona, aunque sea por segundos, y que siempre hablan de cómo Mister Rogers los trató como si fueran realmente sus vecinos, sus mejores amigos. Gente que lo encontró en la calle, que se lo toparon en el hospital y el se quedó a quitarles el miedo, de niños que le estrecharon la mano y él los abrazó y les dijo que nunca dejarían de ser especiales. El tipo hizo todo bien. Auténtico al 100%, sin excepción alguna.

Fred Rogers murió a sus 74 años el 17 de Febrero del 2003. Fue un cáncer estomacal. De los más duros y difíciles que existe. Pero hay ahora más de 50 millones de personas que durante su niñez, podían sentir que durante media hora tenían a un vecino ahí que los quería exactamente a como eran y que les recordaba lo especiales que eran. Nadie que haya visto a Fred Rogers te dirá lo contrario.


Estamos viviendo épocas muy extrañas. Se tiene una terrible sensación de que los seres humanos estamos más separados unos de otros que en cualquier otro momento de la historia. Como que hay más odio entre nosotros. No lo sé.

Lo que sí sé, es que existen personas así. Desgraciadamente no son tan famosas ni tan cotizadas como para que leamos sobre ellas en cada sitio web, o como para que sus actos se vuelvan virales. Pero existen. Y son más de los que creemos.

Creo que si nos enfocamos en reproducir estas historias reales y en darle más visibilidad a estos actos y a estas personas, estamos ayudando a que el mundo sepa que tiene materia prima para ser muchísimo mejor de lo que es. Tal vez la verdadera solución es querernos tal y como somos y recordarnos unos a otros que somos especiales.

Tal vez.
@Zambranitis

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿Por qué los hombres somos tan idiotas (y peligrosos) ante las mujeres?


Muchos hombres no entienden de consentimiento y le temen a una mujer con poder de decisión. ¿Por qué?

Por @Zambranitis

¿Has visto cómo algunos hombres reaccionan al rechazo de una mujer con el nivel de madurez de un niñito al que le quitan un juguete? Bueno, eso es porque lo que aprendemos de niños es muy difícil de desinstalar cuando somos adultos. Y una cosa gigantesca que nos han instalado desde niños es la idea de que a cada uno de nosotros se nos otorgará al final una guapísima y bella mujer. Es nuestro derecho.

Piri si isi kiliti is míi...

Esto lo hemos aprendido en casi todas las películas, series y telenovelas que hemos visto. En cuyas historias, la mujer casi nunca tiene poder de decisión. No importa la compatibilidad, no importan las relaciones anteriores, no importa nada. Si el héroe de la historia logra su meta, su premio es su hembra favorita. Claro, la chica en la historia a veces lo rechaza, a veces parece que tiene algún tipo de voto en la decisión, pero nosotros como audiencia sabemos que el héroe al final "obtendrá a la chica". Si no la obtiene, nos sentimos estafados. Como que el contrato ha sido violado. Hasta podemos decir que la película estuvo mala, o que la chica era una idiota.

"Idiota."

Todos los hombres nos consideramos los héroes de nuestra propia historia (lo admitamos o no). Y por eso resulta frustrante (tan frustrante que a veces se puede hasta llegar a la violencia), cuando no se nos da lo que se nos debe. Estas mujeres, al decidir por ellas mismas, nos lo están negando. Por eso es que muchos chavalos se asustan cuando se dan cuenta que al comprar regalos o hacer detalles a una mujer, no les garantiza romance. Por esta razón el insulto más frecuente de nosotros hacia ellas es: "zorra", "perra" o "playo", no porque nos moleste que las mujeres tengan sexo, sino porque sentimos que se lo están dando a otra gente cuando en realidad nos lo deben a nosotros.

Y es peor que eso. Muchas películas nos enseñan que al acercarnos de forma forzada hacia una mujer, hará que nos amen. El héroe busca a la chica, la chica le dice que no. El insiste. Ella repite que no. El sigue insistiendo, hasta que le roba un beso. Si ella lo abofetea, ella es la mala, si ella lo besa, es porque el fue inmensamente romántico e inevitablemente la enamoró. ¿Cuántas veces no hemos visto besos así en las películas y nos resulta hasta lindo? Nos han enseñado que eso está bueno. Forzado.
Ella, con miedo, literalmente le dijo mil veces que no. El la acorraló contra una pared de metal. La besó. Y el cine entero se emocionó.
"No me besés. Acabo de comer cebolla encurtida"


Muchos ahorita piensan: "Pero o sea, es que también un beso robado es rico, es emocionante". SI, CUANDO AMBOS LO DESEAN ES BUENÍSIMO. Pero NO cuando uno lo desea y la otra persona te ha dejado muy claro que preferiría limpiar la calle con la lengua después de un hípico en vez de besarte. O sea, todavía confunden un beso inesperado con uno indeseado.

Entonces nosotros, para no dañar nuestra dignidad, sentimos que "a las mujeres les gusta ser perseguidas, hacerse las difíciles". Es el mismo problema, nos sentimos héroes y creemos que cualquier rechazo es simplemente un paso natural que inevitablemente nos llevará hacia conseguir la chica. Toda persona que en este momento esté leyendo y diga: "Pero o sea, uno tiene que ser perseverante", no conoce el camino que lleva de la insistencia al hostigamiento al acoso. Y parece que no tiene idea de lo que significa consentimiento.

La libertad femenina es intimidante y peligrosa en la mente de muchos hombres. Porque les hace saber que al final, la chica linda no está obligada a quedarse con ellos. No está obligada a nada. Ni siquiera a hacerles caso. Ni a lavarle los platos ni a abrirle las piernas.

Por eso el término FEMINAZI es tan común. Porque hemos pasado tanto tiempo condicionados a que las mujeres están en deuda con nosotros, que cuando reclaman sus derechos nos suena como a imposición dictatorial y déspota. Como que se volvieron locas de repente.

El feminismo no es una preferencia hacia las mujeres. Es una anti-preferencia hacia los hombres, la cual ha persistido por más de 10 mil años de civilización hasta nuestros días. ¿Se asustan por cómo las mujeres hoy en día se rebelan y hablan tan abiertamente de su sexualidad? Pues yo me asusto de cómo pudimos vivir en un sistema tan desigual por tanto tiempo y habernos dado cuenta hasta muy recientemente de lo jodido que era.

Todo también se relaciona a este juego de roles de género. Donde el hombre tiene el control y la mujer obedece. Pero los tiempos cambian. Las mujeres ahora van conociendo mejor su derecho a ser libres para decidir.

Olvídense de la belleza física. La cualidad que más resalta en una persona es su libertad. Ojalá las revistas mostraran eso en sus portadas.

"No quiero que las mujeres tengan poder por encima del hombre, sino sobre ellas mismas". -Mary Wollstonecraft

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