domingo, 1 de abril de 2018

PISTOLAS, SUICIDIOS Y HORNOS DE GAS DE CARBÓN



El debate sobre las armas de fuego tiende a ignorar un gran detalle estadístico: 2/3 de las víctimas viven en el mismo cuerpo que el asesino.

En Estados Unidos la cifra es clara con respecto a las armas de fuego, el número de suicidios es el doble que el de homicidios.

Y aquí viene el típico comentario de un montón de gente: “Eso no cambia nada sobre las pistolas. Si alguien deprimido quiere matarse y no tiene pistola, simplemente buscará otra manera.”; “La persona es la que mata, no el arma. Si le quitás el arma, la persona igual buscará cómo matar o matarse.”

Eso es absolutamente cierto, excepto por el hecho de que es absolutamente falso! Creas o no que la persona terminará buscando la manera de resolver sus necesidades suicidas u homicidas, hay un dato importantísimo que tenés que saber. La razón principal por la cual no deberíamos de tener armas en casa. Y tiene que ver con hornos.
Si, hornos.
En la primera mitad del siglo pasado, los hornos en Inglaterra solían usar gas de carbón, el cual en dosis concentradas, era completamente letal. Y por esa razón, era el método preferido para suicidarse. Al final de la década de los años 50, la mitad de suicidios en el país se hacían metiendo la cabeza en el horno, o dejando el gas abierto y cerrando todas las ventanas. La poetisa Sylvia Plath murió así.
Para la década de los años 70, ya muchos de estos hornos estaban obsoletos. Se cambió a gas natural licuado de petróleo que no es ni una fracción de letal que el de carbón. Para suicidarse con estos hornos, la única forma era llenar el cuarto de gas y encenderlo y morir pensando que estás en una película de Michael Bay.

Entonces claro, para finales de los 70, la cantidad de personas que se suicidaban con hornos de gas de carbón se redujo a CERO. El “arma” principal para muchos suicidas quedó eliminada. ¿Qué alternativa encontraron entonces para acabar con su existencia? Pues en una enorme cantidad de casos, esos suicidas… siguieron viviendo.

La taza de suicidios se redujo en un 33%. UN TERCIO de las personas que antes se suicidaban, dejaron de hacerlo. ¿Pero… POR QUÉ? ¿Por qué no buscaron otra alternativa?

¿Sabías que cuando agregaron un “muro anti suicidios” en un puente en Washington redujo no solamente la cantidad de suicidios en ese puente, sino la cantidad en general? O sea, muchísima gente que se iba a suicidar y que no pudo en ese lugar, no fue a buscar otro puente adonde lanzarse. Y hay varios ahí.

El Golden Gate Bridge en San Francisco es uno de los lugares más preferidos para suicidarse, más de 1600 víctimas desde que se construyó. Un estudio de seguimiento de 500 personas que fueron detenidas justo antes de lanzarse ahí, descubrió que el 94 por ciento de ellos, no lo volvieron a intentar… NUNCA más.
Los que dicen que el suicida igual encontrará la manera, se les olvida que en muchísimos casos, estos actos son decisiones de una fracción de segundo. Si le agregan algunos minutos o algo de tiempo para un poco de pensamiento, muchas de las víctimas cambian de parecer. No todas, pero sí un buen porcentaje. Pero claro, si su plan es pegarse un balazo, lo único que necesitan es una pistola, una bala y un dedo. Y tener una pistola en la casa, suele ser entonces uno de los mayores factores de riesgo para suicidios. Precisamente por su fácil acceso y su rapidez de uso.

Esto me lo dijo alguien que intentó suicidarse una vez: “La gente cree que porque algunos dejan notas después de matarse, o porque algunos se toman el tiempo de ahorcarse bien, o porque algunos suicidas hablan de depresión y suicidio muchos días antes de hacerlo, es porque es una decisión racional hecha a lo largo de un período de tiempo. Casi nunca lo es. Uno tiene esos pensamientos y sentís que pueden funcionar. De pronto te salís de ese pequeño trance y te decís: “Alaputa, ¿en qué estaba pensando?”. El problema está en que, mientras no lidiés con tu problema, el ciclo volverá hacia esos pensamientos otra vez y esa parte de tu cerebro que te dice: “Alaputa, ¿en qué estaba pensando” puede que no aparezca siempre. Y si JUSTO en ese momento hay algún método fácil de matarte, es mucho más probable que lo hagás. Cuando escucho de suicidios por armas de fuego, siento que esas personas fueron rehenes de sus propias mentes por un momento y pienso que de haber tenido yo una pistola en la casa, no estaría hablándote ahorita.”

Dos cosas surgen al analizar todo esto:
  1. Las armas le dan poder a las emociones negativas con más facilidad que a las emociones positivas. Si pensás brevemente: “Quisiera estar muerto” y tenés un arma cerca antes de que la parte lógica de tu cerebro pueda entrar en la discusión, es mucho más probable que utilicés el arma.
  2. Por mucho que querramos creer que todo suicida siempre buscará la forma, se ha comprobado que muchas de las personas que lo intentan y que son detenidas, no lo vuelven a hacer. Se ha comprobado también que mientras más difícil le pongan el trabajo a un suicida, más probable es que esa parte lógica del cerebro que le puede ayudar a detenerse, actúe y le impida. No quiere decir que no vuelven a tener estos pensamientos autodestructivos, pero la simple dificultad logística para suicidarte, puede ser el factor determinante de si lo harás o no.

Es en serio, algunas personas no lo vuelven a intentar por pereza. Y esa pereza ayuda a la parte racional del cerebro a imponerse un poco más.

Hace exactamente tres años escribí una guía para suicidarse, esperando que alguna gente desesperada entrara buscando ayuda para matarse y al final encontrara algo más. Desde entonces, ha sido visitada por más de 460 mil personas de toda Latinoamérica.


Me han escrito y comentado más de 200 personas diciendo que estaban por acabar con su vida y leer el artículo les hizo detenerse y pensar. Y me complace decir que varias de estas personas aún se comunican conmigo. A veces para contarme cómo siguen, a veces para preguntar cómo estoy yo.

No me cabe la menor duda de que más de alguna de esas 200 personas lo volvió a intentar. Y es feo pensar que más de alguno pudo haber tenido éxito. Pero al menos sé que las estadísticas comprueban que si lográs detener a un suicida, o si hacés que sea más difícil para él o ella matarse, es menos probable de que lo haga. Decir de que “quien lo quiere hacer buscará la manera” es una media verdad, pues muy pocos suicidios son resultado de un proceso de reflexión, planificación y logística.

Esto por supuesto es más delicado en personas clínicamente depresivas. A quienes hay que escuchar y apoyar y ayudarles a tratar y convivir con el problema. Lo de ellos no son simples pensamientos fugaces de auto destrucción, es un estado constante y permanente y por eso lo primordial es acompañarles y evitar cualquier forma que les facilite hacerse daño.

Les dejaré con otro mensaje que recibí de alguien que intentó suicidarse:
“Cuando tenía 22 años, hace bastante, pensaba todo el tiempo en suicidarme. Había leído que las pistolas no eran tan efectivas como se creía y decidí lanzarme de algún lugar alto. Cada cierto tiempo me ponía en un estado mental bastante listo para matarme. Así que conducía buscando algún edificio alto, algún lugar adecuado. Si no encontraba, esperaba unos días. Luego lo intentaba de nuevo, iba a otra ciudad. Cada vez que me encontraba algún obstáculo (no me dejaban entrar, etc), volvía a mi rutina por un par de días otra vez. Llegó un punto donde la urgencia se hizo más fuerte y podía visualizar exactamente lo que iba a hacer y cómo iba a caer. Olvidate de por qué fue que no lo hice al final, la cuestión es que si hubiese tenido un arma conmigo, estoy 100% seguro que lo hubiese logrado a la primera.”

miércoles, 4 de octubre de 2017

Una interesante teoría sobre Juego de Tronos.


Advertencia:
Si no has visto la serie y querés verla... no sigás leyendo!!!

Advertencia 2:
Si no has visto la serie y no querés verla... mirala!

Avertencia 3:
Si no has visto la serie y nunca te importó… te entiendo, yo también fui inocente alguna vez. Seguí leyendo.

Bien, como algunos sabrán, en las tierras de Poniente, el invierno está llegando. Lo vienen advirtiendo desde hace tiempo y ahora, los Caminantes Blancos atravesarán el Muro con la firme intención de destruir todas las tierras del sur.

Pero… ¿qué significa esto? ¿Tiene alguna relación con el mundo real? La serie toca temas como la ambición, el deseo y la confianza. Esos están explícitos. Pero hay un eje transversal detrás de todo esto.

Qué... ¿Acaso pensaban que la serie es sobre dragones, poder y sexo con tu tía?

Si se detienen a pensarlo, los paralelos entre la serie y nuestro mundo son bastante claros. En Poniente, una amenaza de hielo viene del norte a destruir el sur y a acabar con toda la humanidad a menos que los reinos se unan para evitarlo. ¿Suena familiar?

El mundo en el que vivimos ha tenido la amenaza de un cambio climático desde hace mucho tiempo. La frase: “El invierno se avecina” se puede interpretar de forma metafórica pero también literal. Las fuerzas del planeta se están moviendo lenta e inevitablemente hacia una catástrofe climática, mientras los gobernantes del mundo se pelean entre sí, distraídos de la amenaza global que nos pone en peligro a todos.

Dependiendo de adónde estés, ya sea en el fantástico Poniente o en la Tierra en el siglo 21, los Caminantes Blancos o el Cambio Climático significan una enorme y existencial amenaza para la humanidad. Pero el problema es visto como demasiado difícil de enfrentar o muy abstracto para comprender. Así que, en lugar de buscar soluciones, los políticos y los nobles ignoran toda la evidencia contundente de esta amenza y en su lugar se enfocan en problemas (relativamente) insignificantes a gran escala, como la economía… o problemas innecesarios o egoístas, como las guerras entre países, los conflictos de poder, los resentimientos entre naciones, entre otros. Da la impresión que nuestro mundo conoce el peligro pero no lo cree, o lo cree pero no lo reconoce. Lo mismo sucede con los protagonistas de Juego de Tronos.



Y.O.L.O.S. (You Only Live One Season)

Es increíble pensar que luego de 7 temporadas de una serie cuya primera escena fue el ataque de un Caminante Blanco, la mayoría de personajes no le han dado nada de importancia (e inclusive se han burlado) a cualquier reporte o noticia sobre el ejército de los muertos. Ned Stark no lo creía, Meñique tampoco. Stannis Baratheon tardó una temporada entera en viajar hasta más allá del Muro para por fin verlo con sus propios ojos y después siguió obsesionado con su intención de ser rey.
Prácticamente nadie de la Guardia de la Noche lo creyó y mataron a su líder cuando quiso unirse a los Salvajes para hacer algo al respecto. 

Y volver, volver... voooooolveeeeeeeeer...

Me suena muy similar a lo que los gobernantes de los países más poderosos (y los que más aportan al problema) han hecho desde siempre. Al inicio no creían. Luego, cuando comenzó a haber evidencias científicas, comenzaron a creer pero dijeron que no era tan peligroso. Ahora conocen lo peligroso que es, pero no lo enfrentan y prefieren lidiar con problemas mucho menores. Tratan de ignorar la amenaza o postergan su solución.

Es como que se esté quemando tu casa y vos decidás que vas a llamar a los bomberos después de limpiar el inodoro y jugar Nintendo. O decir que el planeta se está muriendo, pero decidís salvarlo después de arreglar conflictos económicos y territoriales con otros países mientras jugamos a quién tiene la cabeza (nuclear) más peligrosa. 


La similitud que hay entre la indiferencia que tienen los líderes de Poniente ante la amenaza de Caminantes Blancos y la de los líderes de nuestro planeta Tierra y el cambio climático no es ni siquiera difícil de ver. La metáfora es clarísima: Estamos peleando entre nosotros mismos mientras ignoramos lo que verdaderamente puede acabar con nosotros. 



El Calentamiento Global con música trap de fondo.


No deja de llamarme la atención que cuando por fin se reúnen los líderes de los reinos, se le presenta la evidencia a Cersei y ella acepta unirse. Para luego darnos cuenta que no lo dijo en serio. Me suena como a una cierta potencia mundial que se retractó de un acuerdo importante en París. Esa actitud arrogante de creer que todo nos pertenece y que estamos por encima hasta de la amenaza más grande que acabará con nuestros enemigos y hasta con nosotros.

Y otra cosa… Adivinen quiénes son los que más sufren mientras sucede todo esto: Los Salvajes, o sea, los pobres del mundo!!! Los grupos marginales de personas que saben lo que es sufrir de hambre, de peligros y que son erróneamente vistos como un riesgo o una carga para los reinos. Y que serían los primeros afectados por la amenaza de hielo que se acerca. No lo sé, sería pensar a quiénes afectan más los fenómenos naturales tan intensos que estamos viendo con más frecuencia.



Luego del invierno, vendrá Cersei para ver a los damnificados y comenzará a tirarles bolsas de papel como si fueran camisetas en un concierto.


George R.R. Martin, el autor de los libros en los que está basada la serie, no ha mencionado nada sobre este significado. Pero viendo cómo se ha desarrollado la historia, ya sea intencionalmente o no, es imposible no hacer una conexión directa con lo que sucede en el mundo real respecto al calentamiento global y la forma tan indiferente, torpe e irresponsable con la que los líderes, empresarios y banqueros de este mundo han lidiado con el problema.

Al final, cuando ya no nos quede opción, todos estaremos obligados a trabajar juntos. Mi temor es que ya sea muy tarde. Tal vez en la próxima cumbre de líderes mundiales del G-20, pueden hacer un maratón de toda la serie y así tocar sus corazones. O al menos que ordenen hacer una temporada de Juego de Tronos cada año hasta el fin del mundo. Con suerte, tendremos unos 30 o 40 años más viendo los cambios en ese bendito mapa en el intro de la serie.

Un Lannister siempre paga sus deudas. Pero ojo: Un planeta herido también.


El autor de este blog, fue obligado por su novia a ver la serie completa durante 3 semanas seguidas hace un mes. Y no se arrepiente de haberlo hecho.

Pueden seguirlo como Zambranitis en todas las redes sociales.

miércoles, 26 de julio de 2017

La amenaza más grande a nuestra salud hoy en día


 
RAPIDO! Imaginen el siguiente escenario: Hay una terrible epidemia en Nicaragua y posiblemente a nivel mundial. Es algo terriblemente viral. Cualquier lugar al que ustedes van, observan gente expulsando cosas desagradables de sus cuerpos, enfermando a todos los que los rodean. Ningún lugar está seguro, ni los colegios, ni los hospitales, ni siquiera tu propia casa. Mucha gente está perdiendo su habilidad para funcionar bien y en algunos casos, hay gente muriendo a causa de esto. Y cada día que pasa, el mundo se contamina más.

¿Con cuánta seriedad lo manejarías? ¿Llamarías a tu doctor de confianza? ¿Echarías toda la culpa a las autoridades de salud? ¿A tu político menos favorito?

Una epidemia y en este caso, una pandemia, sería algo catastrófico. Ya las hemos tenido antes. Y es increíble como encendemos nuestra alarma de pánico cuando nos hablan del Ébola, Zika, Chikungunya o cualquier otro mal viral que puede afectarnos descontroladamente.

Lo bueno es que el ejemplo que les dí al inicio es algo imaginario. Excepto por una sencilla razón: NO ES IMAGINARIO, ES REAL!!! Y está destruyendo poco a poco nuestra salud… la salud mental!


No es necesario salir a la calle y mirar a la gente expulsando cosas horribles de sus cuerpos. Basta con solo entrar a cualquier red social y observar lo que expulsan desde sus mentes. Todos hemos sido testigos de cómo la gente humilla, denigra, ofende, descalifica y destruye a otros. Esto puede parecerles una típica dinámica de “naturaleza humana conflictiva”, pero es una clarísima señal de que algo anda mal en nosotros.

Pero no me meteré a hablar mucho sobre cómo nos comportamos en las redes. Ese es otro artículo. Más bien creo que ese comportamiento que tenemos en redes sociales, es un síntoma de la poca importancia que le estamos dando a qué tan saludables son nuestros pensamientos y emociones.

Nunca antes había visto a las personas tan insatisfechas con sus vidas y a la vez aparentando tanta satisfacción a sus seguidores. Nunca antes había visto a tantos jóvenes compartir sus sueños y aspiraciones sobre la vida y a la vez compartir el interés que tienen en desaparecer de este mundo. Nunca antes los problemas privados se habían hecho tan públicos.

Y volvemos a la importancia que le damos a cuidar nuestra mente y emociones. Si te quebrás un pie: vas al médico. Si tenés una infección: tomás antibióticos. Si te duele una muela: vas al dentista. Pero muy pocos buscan terapia cuando tienen algún problema. Cuando están estresados. Cuando terminan una relación, cuando tienen conflictos conyugales, ni siquiera cuando pierden a algún ser querido.

¿Por qué será que tenemos la percepción de que nuestros problemas mentales son cosas que se pueden resolver solas? O que las podemos manejar fácilmente. O que no ameritan terapia. Inclusive cuando los problemas nos agobian, nos abruman, nos ahogan, creemos que no ameritan una intervención profesional. Que seguramente se curarán con el tiempo. Y eso es FALSO! El tiempo no cura nada, solo ayuda a que duela menos, pero eso no es sanar.

Decir que el tiempo todo lo cura, es locura.

O tal vez creemos en la importancia de la atención profesional, pero solo en casos graves. En situaciones de crisis extrema o cuando hay ya comportamientos patológicos. Eso es como esperar hasta que seamos hígado grasos, hipertensos y diabéticos para por fin comenzar a hacer dieta y ejercicios. La psicología es también PREVENTIVA. Y no es solo para cuando tenés crisis o alguna enfermedad mental. Decir que solo los “enfermos mentales” deberían de hacer terapia es como decir que solo los obesos deberían de hacer ejercicios. Y así como tu pie no se puede sanar solo, tu mente tampoco.

Podés intentar aguantar vos solito y seguir caminando sin ayuda, pero eso sólo hará que el mal y el dolor empeore cada vez más. Lo mismo con cualquier tipo de enfermedad o aflicción emocional que tengás. La terapia está ahí para ayudarnos a escuchar cosas que necesitamos escuchar, para llegar a conclusiones que difícilmente pudimos llegar por nosotros mismos, por gente que ha estudiado durante años la mente y el comportamiento humano. Y para quienes dicen: “Es que si voy a terapia me van a decir cosas que ya sé”, les digo: Si ya las sabés y no has hecho algo al respecto, con más razón necesitás terapia.

Esa epidemia, o mejor dicho, esa pandemia de sentimientos y pensamientos negativos que se están cultivando y reproduciendo sin control en nuestras mentes, puede ser enfrentada con mayor fuerza y mejores herramientas, si logramos darle la importancia que se merece a nuestra salud mental. Buscar ayuda no es de débiles, es de astutos. Admitir que tenemos problemas no es admitir derrota, es el primer paso para resolverlos.


No es mentira, hay gente que se está muriendo por no conseguir la ayuda necesaria. Hay gente que actúa sin control ni sentido de la culpa, sin tener la menor idea de cuánto daño se está haciendo o le está haciendo a otros.

Si el problema puede requerir fármacos, hablen con un psiquiatra. Si no, hagan cita con un psicólogo o un terapeuta. Hay muchos y son muy buenos. Para mí, es la mejor decisión que he tomado en mi vida.

@Zambranitis

martes, 11 de julio de 2017

La falta de afecto físico está destruyendo a los hombres.


LA COMODIDAD DEL CONTACTO


¿Con qué frecuencia los hombres tienen la oportunidad de expresar afecto a través de contacto físico platónico? O sea, contacto afectivo pero no sexual. ¿Qué tanto sucede entre hombres y mujeres? ¿Qué tanto sucede entre hombres? No hablo de un apretón de manos o un abrazo rápido. Hablo de un contacto prolongado entre dos personas que sea cómodo y cariñoso, pero no sexual. O sea, entre personas que no sean amantes y que nunca lo serán.

EJERCICIO RÁPIDO!!! Si sos hombre y te gustan las mujeres, pensá en la idea de un contacto prolongado con otro hombre. ¿Qué tan rápido entra esa idea en el asqueroso espectro de la homofobia? ¿Y por qué?

Mientras muchas mujeres se sienten libres de tener un contacto físico con otras, los hombres se mantienen sospechosos cuando tocan a otros. Se restringe el contacto físico platónico solamente entre padre e hijo o entre hermanos. Y tristemente, muchas veces no llega ni a eso. ¿Qué consecuencias tiene esa filosofía tan presente en nuestras vidas?


FALTA DE CONEXIÓN FÍSICA


De adolescentes, el contacto físico entre muchachos no existe a no ser que sea algún juego agresivo o bullying. Esto, sin querer, les deja con inseguridades acerca del contacto humano. Y con frecuencia rechazan contactos afectivos, inclusive a quienes consideran sus amigos. No es que no puedan hacerlo, simplemente es algo que se siente un poco… raro… fuera de tono. Como si estuviesen haciendo algo que no encaja.

El contacto con amigos entonces se reduce a un apretón de manos o una palmadita en la espalda. Los abrazos entre hombres y a veces con las mujeres, se convierten en un ‘Ballet de lo incómodo’. Una ridícula coreografía en la cual al abrazar, alejamos nuestra cintura lo más posible. Hombros cerca, pelvis lejos, tratando de dejar muy en evidencia de que no estamos teniendo ningún tipo de momento de atracción. El problema es que nos esforzamos tanto en que se note nuestra neutralidad sexual, que muy difícilmente encontraremos gozo en estos momentos de conexión física.


LA SEXUALIZACIÓN DEL TACTO


Aparte de no disfrutar realmente del contacto, los años de vergüenza y de prejuicios nos han hecho desconfiar de nosotros mismos. “¿Acaso disfruté demasiado ese abrazo?”, “¿Estoy teniendo pensamientos que no debería?”. Esta desconfianza nos hace tener reservas a la hora de tocar a otro ser humano a menos que se hayan establecido los ‘términos de interacción’ y casi siempre estos se reducen a: ‘Solo contacto afectivo con nuestras parejas’. O sea, el AMPLIO universo de contacto humano platónico se limita exclusivamente a una única persona y se convierte casi obligatoriamente en sexual.


EL EFECTO DE LA PATERNIDAD


La mayoría de hombres hoy en día descubre el afecto con otro hombre hasta que nace su primer hijo. Cuando se te acurruca en los brazos o se te sienta en las piernas, te abraza por el cuello y uno de pronto se da cuenta de un tipo de contacto que ha faltado mucho en sus vidas. Pero eso es lo triste: Tiene que nacer un hijo o se te tiene que enfermar alguien cercano para que puedan desarrollar estas muestras de afecto. Para conocer el poder de un acercamiento físico cariñoso y gentil.

¿Cómo le explicamos a nuestros hijos cómo funciona el contacto físico? ¿Cómo separamos lo sexual de lo platónico? ¿Acaso en el placer del contacto físico existirá siempre una dosis sexual por muy pequeña que sea? Dudo mucho que sea una pregunta que se haga una persona en los países más desarrollados de Europa, pero aquí en América Latina, generaciones tras generaciones de vergüenza sexual la han convertido en una pregunta central. Al poner el miedo de lo sexual como lo principal en casi todas nuestras interacciones, hemos descartado prácticamente todo contacto que pueda tener aunque sea un mínimo sentido sexual indeseado.


RENUNCIAR AL CONTACTO HUMANO


Y para empeorar las cosas… Muchos padres comienzan a abandonar el contacto físico cuando sus hijos varones comiezan la pubertad. El resultado de esto es que para los hijos varones, toda oportunidad de contacto se le asigna a las muchachas jóvenes, de quienes se espera que actúen como las guardianes y anfitrionas de su contacto físico. Esto lo que les enseña a los muchachos es que:

  1. Todo contacto es sexualmente sospechoso.
  2. Tenés que encontrar novia, porque si no, no tendrás ningún tipo de contacto.

La cultura latinoamericana le deja a los hombres muy pocas opciones. Mientras que la agresividad en una cancha de fútbol o al pelear en el recreo puede resultar en momentos esporádicos de contacto humano, la gentileza no. Y los jóvenes pierden así la conciencia y noción de lo que es el contacto gentil y platónico durante su niñez y que a veces lo vuelven a descubrir hasta que nacen sus hijos.

¿Y dónde lleva eso a los hombres? A sentirse física y emocionalmente aislados, lejos de un verdadero contacto físico. O sea, lejos de algo que se sabe que reduce el estrés, que promueve el autoestima y el sentido colectivo. Cualidades muy necesarias y que hacen falta en el mundo.

En vez de eso, caminamos en ciudades sobrepobladas solos y desconectados. Con hambre de conexión física.


BUSCANDO UNA CONEXIÓN REAL


“Necesitamos contacto físico y al eliminarlo, el resultado es aislamiento físico.”

¿Nos asusta entonces que las relaciones en nuestra cultura estén tan llenas de ira y miedo? A los muchachos se les abandona en una isla solitaria de aislamiento físico y la única forma que pueden llenar ese vacío es buscar el contacto sexual para recibir la conexión que necesitan.

Esto le pone una presión demasiado alta a nuestras relaciones sexuales. Más de lo que debería. En cambio, si los hombres pudiésemos tomar nuestra necesidad de contacto físico y distribuirla en todas esas relaciones platónicas que tenemos, haría maravillas con respecto a nuestro sentido de conexión con el mundo. 


EL MIEDO A SER JUZGADOS


Aquí están entonces las razones por las cuales no nos sentimos cómodos con el contacto físico:

  1. Vivimos en una cultura violentamente homofóba que cree que todo contacto entre hombres es sospechoso.
  2. No queremos arriesgar nuestro estatus de macho o de figura de autoridad al ser físicamente gentiles.
  3. No queremos lidiar con el rechazo cuando nos abrimos emocionalmente.

Y la raíz de todos estos problemas está en que a la mayoría de nosotros nunca se nos enseñó a hacer contactos cariñosos sin ningún tipo de intención sexual. No nos enseñan que podemos tocar y ser tocados de forma cotidiana como una expresión platónica de contacto humano afectivo. Y esta inhabilidad de conectar cómodamente a través del contacto físico deja a los hombres aislados emocionalmente, y contribuye a muchos otros males derivados de este vacío. Depresión, alcoholismo, violencia, entre muchos otros.

Y aquí está el otro asunto complicado. ¿Qué tal si esa falta de contacto físico provoca en algunos hombres que sean demasiado agresivos hacia las mujeres, quienes vistas como las guardianes de la afectividad física, llevan encima una carga y presión que nunca debieron tener? Sumado esto con la cantidad de represión afectiva que tenemos desde la adolescencia y sumado también con la percepción de que es tu pareja mujer quien debe de compensar por toda esa represión afectiva, los hombres pueden llegar a límites bastante intensos a la hora de exigir “su derecho al contacto”. Y dado que el contacto que más conocemos es el sexual, de ahí también se deriva el comportamiento de violencia sexual en algunos hombres.

Lo triste es que como hombre, por ser educados así, creemos que es nuestro derecho. 


¿¿¿SOLUCIÓN???


Comenzando por el contacto entre padre e hijo, entre hermanos, entre abuelos y nietos, es cuestión de perder el miedo y los prejuicios a las expresiones físicas de afecto: Los abrazos, los brazos encima, las manos sostenidas, tanto en privado como en público.

¿Cuántos se imaginan esto y sienten un pequeño jalón en el estómago que les dice: “nooo, pero es que eso ya estaría raro, no me sentiría cómodo mostrando afecto a otro hombre públicamente”? Pues ESE es el problema. Esa es la señal más evidente de que tenemos una muy mala construcción sobre lo que significa dar afecto entre hombres. ¿Cuántos piensan que: “Ah, es que ya que nos vean agarrados de la mano, ya sólo falta el beso en la boca.”? Pues ahí está esa sexualización obligatoria que hacemos con respecto al contacto físico, creyendo que todo tacto incluye en sí algún tipo de significado sexual.

A fin de cuentas, aprenderemos a olvidar ese miedo al tacto en el contexto de nuestras vidas personales y en nuestras interacciones cotidianas. Aprendiendo a expresar amor de forma platónica y afecto a través del tacto. Será un cambio muy significativo y positivo en nuestras vidas, y de eso también depende que tengamos una vida plena y satisfactoria. El sexo no tendrá la presión de ser nuestra mayor muestra de afecto, sino que el afecto estará distribuido entre cada interacción que tengamos con nuestros seres queridos. Hombres y mujeres. Puro tacto.

El tacto ES vida.

Inspirado en el trabajo de Remaking Manhood.

jueves, 18 de mayo de 2017

Crónica de una victoria anunciada...




No quiero sonar como la primera persona que ha visto un juego de fútbol en un estadio. Obvio que no. Pero sí quiero sonar como alguien que lo ha visto por primera vez. Quienes lo han experimentado antes, saben que el ambiente lo es TODO. Los gritos del público, las palabras fuertes, el nervio colectivo, la celebración en coro, la falta de desodorante… el retumbe del sonido de gol y el silencio sepulcral de los goles en contra. 


Yo SI me puse desodorante!!!

Pero me estoy adelantando un poco.

Olvidémonos por un momento sobre quién es mejor, ¿Ronaldo o Messi? ¿Keylor o Ter Stegen? ¿Luis Enrique el entrenador o Luis Enrique el salsero? (los viven confundiendo en Twitter).

Mejor hagámonos preguntas así: ¿Cómo les caería manejar 30 veces ida y vuelta desde Managua hasta San Juan del Sur? ¿O caminar durante 2 meses y medio sin parar?

Bueno, si hicieran eso, recorrerían los 8,500 kilómetros que hay entre Managua y Madrid. Brincarse el Atlántico no es algo de todos los días y cuando se hace hay que aprovecharlo. Tanto para latinoamericanos como para europeos, lo que se encuentran al otro lado del charco suele significar una revelación. Un descubrimiento. Una aventura.



Llegué a Madrid y recibí a los invitados de Victoria Frost.
Luis, el que ganó la promoción con sus tapitas de cerveza y sus dos primos. Yo soy el de la patineta al fondo!
Tengo una idea en mi cabeza de cómo debió ser la invitación:
Supongo que después de 15 intentos, logró convencerlo de que no era broma.

Pues la ciudad la disfrutamos completamente. Madrid, además de ser una ciudad bellísima, es sumamente viva. Hay actividad en todas partes, luces, caminos atractivos, parques, monumentos. Bares, tapas, cañas, tintos de verano y cualquier cantidad de jamones y aceitunas por doquier.

Al llegar el día del juego, pensé que la entrada sería un poco más complicada. O sea, es verdad que había 80 mil almas afuera del estadio y nos tomó 20 minutos caminar hasta la calle paralela. 


Es como si el tráfico de carretera a Masaya tomó forma humana.

Pero la seguridad y el orden es impecable. Una vez en la puerta, la entrada fue sumamente fácil. Uno no camina ni 10 metros después de la entrada cuando ya tiene la cancha y los asientos en frente. 

¿Qué se siente? Pues es difícil de explicar. Hay una cierta belleza irreal en los colores de una cancha y las luces que la alumbran. Me sucede al ver cualquier deporte en cualquier estadio. Pero aquí se multiplica. Hay un cierto estupor, una mezcla entre ansiedad y euforia, algo que es lo suficientemente hermoso como para quedarse maravillado, pero también lo suficientemente intimidante como para que te tiemblen un poco los pies. Tal vez es algo que sólo a mi me pasa. No lo sé, mi terapeuta está de vacaciones.


¿Y entonces, mae?

Tener a tus jugadores favoritos tan de cerca no es algo que tu cerebro pueda procesar con facilidad. No hablo solamente de los nervios que uno siente de estar en semejante lugar y presenciar semejante partido. No es eso. Me refiero más bien al hecho de que esa persona, ese Lio, Cristiano, Karim, Andrés, Marcelo, Piqué que vemos con frecuencia en las pantallas, de pronto cobran vida en carne y hueso. En la tele vemos sus rostros de cerca y las expresiones que el director de cámara escoge. Pero estando ahí, uno elige lo que quiere ver.

Claro, lo más natural es que uno siga al balón. Pero hay una atmósfera que la televisión no puede capturar y que solo se puede disfrutar estando presente. Generalmente cuando un jugador hace un remate muy cerca del arco, la televisión enfoca el rostro frustrado del que patea. En el caso de Cristiano hace una pose dramática como de telenovela.


Ahhh! Mi dedo del pie pegó con la esquina de la mesa!!!

En el caso de Messi hace una cara de póker como si se asusta cada vez que falla.
Cuando metés la mano en el bolsillo y no sentís el celular.


Pero cuando estás ahí, apenas sucede el remate, tu mirada no se dirige a los jugadores, sino al público. Tus oídos escuchan rugir el “uuuuffff”. Y en vez de conectar con el jugador, conectás con los hinchas. Con la gente que vino a vivir lo mismo que vos. ¿Alguna vez en una multitud has celebrado un gol y abrazado a un completo extraño? Yo sí, la fanaticada hace eso.

Ser fanático y ver a tu equipo jugar es una experiencia colectiva. Sino, piensen cuando ven los partidos solitos en su casa por la tele y comparen cuando los ven en algún local lleno con todos los fanáticos posibles. Esa conexión estimula el alma y hace que la experiencia sea única.

No sé si se dieron cuenta, pero luego de empatar dramáticamente el partido en su recta final, el Real Madrid lo perdió por un gol de Messi literalmente en el último minuto del tiempo de compensación. Para los Barcelonistas fue la gloria completa, para los Madridistas fue un duro golpe a la ilusión. 




Uno pensaría que los fanáticos del Madrid que fueron a ver el partido terminaron decepcionados. Pero nada esta más lejos de la verdad. El partido fue emocionante e histórico y la parte histórica fue gracias a ese último gol. YO lo sufrí, pero agradezco ese gol porque le dio un valor único al partido.

Además, saber que uno presenció a los dos mejores goleadores del mundo y que fue testigo de dos de los mejores porteros de los últimos años lucirse y parar goles como contratados (bueno, para eso los contratan)… fue algo sublime y nadie ahí presente lamenta haber participado de algo tan grande a nivel deportivo. 


Me tocó tener a Messi ahí cuando mostró la camisa. Pueden a los defensas del Madrid y a Keylor claramente desilusionados. Fue lindo y triste a la vez.


Y por supuesto, luego de experimentar un clásico, los partidos en la tele se disfrutan muchísimo más. Pues la sensación de “take me back” te hace revivir el ambiente, los sonidos y la experiencia.
Muchas gracias a Victoria Frost por permitirme documentar la experiencia y por cumplir el sueño de los verdaderos fans.

Y con cariño, un GIF protagonizado por la que me acompañó durante el viaje!!!

martes, 21 de marzo de 2017

Salud por ustedes Moneditas de Oro!!!



Quiero felicitar desde el fondo de mi corazón a todos aquellos que tienen el nivel de autocontrol y superioridad moral como para portarse con toda la fineza y elegancia mientras les ponen un micrófono en frente a la hora de estar en una situación impactante o difícil.
Quiero manifestar todo mi respeto  a quienes no tienen absolutamente nada qué esconder y que sin ningún problema dejarían que se publique su vida entera y que jamás han hecho algo digno de vergüenza, que jamás han cometido errores dignos de ocultar y que son tan transparentes como las aguas cristalinas que beben los querubines en el Jardín del Edén.

Quiero estrechar mi mano virtual en señal de admiración a quienes jamás han dicho una palabrota. Aquellos cuya pulcra, limpia e impecable boca solo puede expulsar poesía dariana y prosa borgiana. Cuyo sentido de la prudencia y de la discresión sobrepasa los límites infinitos de la diplomacia y cuya habilidad para las relaciones humanas podría ser utilizada para acabar las guerras en el mundo por siempre jamás.


Quiero hincarme en humildad y manifestar mi más profunda envidia por la calidad de corazón y espíritu humano que tienen todos aquellos que jamás en su vida han probado una gota de alcohol, y que no tienen absolutamente ninguna adicción más allá de amar al prójimo compulsivamente. Hombres y mujeres cuyo hígado es tan perfecto que si lo lanzáramos hacia arriba, se convertiría en rayos de sol. Personas cuya voluntad y capacidad de resistir tentaciones y provocaciones les da todo el derecho y la autoridad para criticar, descalificar y fiscalizar un comportamiento tan extremo, absurdo, inhumano y deplorable como lo fue el de esta persona y que jamás se nos ocurriría emular.


Quiero de forma muy especial autoflagelarme y darme latigazos en la espalda en señal de penitencia por no ser digno de respirar el mismo aire que aquellos que nos informan a todos de hechos tan graves e importantes como este y que sin ninguna mala intención, sin ningún interés de aprovecharse y con toda inocencia, se acercan a la noticia, insisten en la noticia y si no la encuentran, pues provocan la noticia. Como un sacrificio por el buen periodismo para que ustedes vivan en un mundo donde sus familias puedan ver diariamente aquello que no quieren ser y que jamás podrían ser. Porque ustedes son incapaces de serlo.

Hoy me siento feliz. Hoy brindo por ustedes, oh moneditas de oro!



Salud!

jueves, 9 de marzo de 2017

¿Cómo prevenir los accidentes desde el colegio?



No se necesita ninguna ciencia para saberlo. Una de las mejores formas de prevenir accidentes de tránsito a largo plazo (y muchos otros problemas) es enseñándole a nuestros hijos a respetar la fila en el colegio.

¿Por qué?

Hablemos primero de uno de los mayores problemas que hay en nuestras calles: Se están congestionando cada vez más. Obvio, cada vez hay más vehículos en circulación. El tiempo que tardabas hace 5 años en ir de tu casa al trabajo, ha aumentado considerablemente. Por mucho que el cambio haya sido gradual, uno no termina de adaptarse. Y por eso uno va todo el tiempo apurado. Porque salís creyendo que tardarás lo mismo que antes. Eso ya no es así.

La frustración de los embotellamientos, avanzar a paso muy lento o ver que otras personas se están adelantando, es una de las cosas que MÁS contribuye a que uno también intente adelantar de forma inapropiada. No solamente de forma descortés, sino a veces de forma ilegal, haciendo maniobras indebidas o metiéndonos en carriles prohibidos. Es el típico comportamiento de: “Otros lo están haciendo y se salen con la suya, así que lo haré yo también. No quedaré como baboso. Además no me va a pasar nada.”

El lugar donde esto comienza es justo en el colegio. Y por eso las filas son sumamente importantes. Porque ponen al niño por primera vez en situaciones similares que luego enfrentará durante toda la vida, no solamente en las calles.


Obligar a un niño a hacer fila puede ser fácil y funcionará en el momento. Pero enseñarle a respetar el orden de la fila es lo complicado y es lo que más trabajo necesita. Ahí debemos enfocar nuestro esfuerzo.

Cuando los niños hacen y respetan las filas aprenden que hay un orden necesario para hacer las cosas, que todos debemos de respetar el lugar de quienes van adelante nuestro. Aprenden a valorar su tiempo y el de todos los demás y que mientras más se respete el orden, menor será el tiempo de todos (no solamente el individual). Aprenden a controlar su frustración e impaciencia, manejar la tolerancia al tener que esperar que el de adelante se tarde mucho. Y también uno aprende a negociar con el que se quiere meter en la fila o con quien tiene más urgencia que yo y pide que lo adelanten.

Hacer fila para esperar nuestro turno de atención en un banco, en una entidad pública o en la caja de un supermercado, son actividades cotidianas que haremos siempre. Y así como se espera una atención rápida, la clave para que el sistema funcione es que las personas respetemos la fila. Lo mismo sucede con el tráfico. El niño al aprender a hacer fila, crecerá como un adulto capaz de respetar el carril de circulación manteniéndose en fila a medida que avanza. Evitando maniobras inspiradas por la frustración, el apuro y el sofoque y más bien comportándose con autocontrol, civismo y solidaridad.


Estas enseñanzas son puntos de disciplina que marcan el comportamiento humano y se aplican en el día a día. Aprender a tener esa disciplina y respeto al tiempo de los demás, lleva también al respeto personal y con los semejantes. Aquí nos encontraremos dimensionando el potencial humano.

Claro, hay muchas cosas más que un niño debe aprender para ser un mejor ciudadano, también hay muchos otros factores que influyen en el comportamiento temerario en las calles (el sentido de impunidad que hace que algunos se sientan protegidos o indestructibles, para dar un ejemplo), pero aquí hay un punto clave en su desempeño a la hora de compartir tiempo y turno con los demás.

Los niños necesitan aprender a hacer fila y necesitan que se les enseñe porqué es importante hacer fila. Si hacemos eso y sumamos la enseñanza de educación vial, nuestros hijos no serán testigos de las tragedias que estamos viendo en nuestras carreteras todos los días.

@Zambranitis