miércoles, 19 de junio de 2019

La última vez que vi a Marcelo Mayorga con vida



Este es un testimonio de @LoboMY, tomado directamente desde su Twitter.

Una noche como hoy, hace un año, fue la última vez que hablé personalmente con Marcelo, jamás imaginé que era la última vez que lo iba a ver con vida.




Marcelo Mayorga, hermano, un año de tu asesinato. Tu legado sigue vivo en cada uno de los que hoy seguimos luchando y las calles de tu Masaya, te recuerdan así...

Eran como las 11 PM de un 18 de Junio, había llovido en la tarde y la noche estaba húmeda, habían unos cuántos charcos en las calles, por los huecos que quedaban luego de levantar adoquines para formar las barricadas. Llegaba la doñita de la esquina, con un balde de café y unas bolsas de picos, para compartir con los más de 30 personas que resguardábamos el tranque.

Después de andar por casi todas las barricadas en el norte de Masaya, había regresado a mi zona -omitiré la ubicación por seguridad- corrían las bolas de qué Nindirí se había vendido para dejar pasar a la guardia y el ataque era inminente.
Dentro de la zona de las barricadas, estábamos dispersos en distintos grupos, bromeábamos y chiliábamos, mientras nos tirábamos el café. Habíamos convocado a una pequeña reunión con representantes de distintos barrios para planear, organizarnos y hablar sobre la situación. Iba a ser otra noche en vela.

Después de divisar una moto, que venía cruzando barricadas tranquilamente, alguien dijo: ¡Debe de ser Marcelo! Él llegaba donde nosotros con bastante frecuencia, y en efecto era él. Se bajó de la moto y se unió a la charla diciendo: “No jodas loco, a ustedes los atienden bien, sólo viven hartándose”.

Seguimos con las bromas mientras llegaba la demás gente; Estuvimos hablando, planeando estrategias por bastante tiempo hasta que llegamos a acuerdos y se dio por finalizada la reunión. Antes de irse dijo lo siguiente: “Primero nos matan, pero a ese hijueputa de aquí no lo sacan.” (Refiriéndose a Avellán), encendió la moto y se fue. Fueron las últimas palabras, que oí salir de su boca.


Marcelo, también conocido como “Cailagua” era muy popular en Masaya, creía fervientemente en Tata Chombo y pertenecía al grupo de peañeros, que en cada procesión, cargaban al santo.

Llegaba el maldito día, amanecíamos con la incertidumbre de lo que iba a pasar. Eran las 5 AM del 19 de Junio, me dirigía a casa a descansar un par de horas, ya que habíamos pasado en vela toda la noche. El celular sonó mientras me bañaba, no revisé las llamadas perdidas y me acosté. En esos días me costaba conciliar el sueño y cuando lo lograba hacer, todo era pesadillas y ese día no fue la excepción. Salté de la cama de un brinco por el sonido de una ráfaga de balas cercanas a mi posición, de inmediato supe que se trataba de una ametralladora tipo PKM, de grado militar. Tomé el teléfono y empecé a revisar mensajes y llamadas. Eran las 7 AM. y en dos horas tenía alrededor de 50 llamadas perdidas y cientos de mensajes de Whatsapp. Todos coincidían con la misma información: Cerca de 1000 efectivos, entre policías, antimotines y paramilitares amenazaban con entrar a Masaya a cualquier costo y poder rescatar al Comisionado Avellán y demás policías, que llevaban más de dos semanas acuartelados y sin poder salir.

Eran camionetas, tras camionetas; habían logrado desalojar y atravesar el tranque que empezaba desde el KM 14 carretera a Managua.

Se libraron cruentos enfrentamientos (desiguales) en las principales calles de Masaya.

Todos los barrios del norte de la ciudad, se unieron para impedir el acceso de la guardia, pero fue imposible; ellos estaban totalmente armados y nosotros nada más que con armas caseras.


Nosotros estábamos armados con morteros, tiradoras, piedras, chibolas, piedras de contacto, pero sobretodo muchos huevos y ovarios. Aún con todo eso, les tomó aproximadamente 9 horas poder recorrer 12 cuadras qué hay desde la entrada a la ciudad hasta la estación de policías.

Mientras los barrios aledaños a las calles centrales de la ciudad resistían, los otros barrios trancaban con más fuerza la entrada a la ciudad por la barranca. Un grupo de alrededor de 30 chavalos, ocultos detrás de las paredes del cementerio de San Carlos, con bombas de contacto en mano, repelieron unas 15 camionetas de efectivos, quiénes se regresaron y no pudieron acceder a la ciudad por ese sector. El resto de barrios, se sumaban cada vez más, las lluvias de balas, el humo, las carreras, los gritos desesperados, hicieron de Masaya, una película de terror.

Era medio día, creo, las ráfagas no cesaban. A unos 5 metros de mí, allá por la casa de leña, lograron darle un tiro a un amigo. A cómo pudimos, corrimos a socorrerlo, nos metimos a los barrios que conectan por el UTR y salimos por otro lado, para llegar a atenderlo. En todo ese trayecto y viendo a mi amigo desangrar, con la adrenalina al 100 y aquella preocupación agobiante, sumado con el cansancio y el hambre, uno de los chavalos me grita: “Loco, pegaron a Marcelo”. No le hice caso y seguimos corriendo con el herido a cuestas.

Llegamos al puesto médico. El tiro con orificio de entrada y salida, le había atravesado el brazo y la bala ya sin fuerzas, le había golpeado el costado; “Nada grave!”, dijo la muchacha enfermera, a lo que después de un suspiro, le solté una media sonrisa.

Me senté a tomar agua, saqué mi celular, cuando uno de los chavalos me lo quita, aún recuerdo su cara de angustia y sus ojos llorosos, me abrazó y me dijo: "Loco, pegaron a Marcelo".

Saqué mi celular, cuando uno de los chavalos me lo quita, aún recuerdo su cara de angustia y sus ojos llorosos, me abrazó y me dijo: "Loco, pegaron a Marcelo". El tipo se soltó en llantos. Vi esta imagen de mi hermano tirado en la calle y se los juro que no pude más.




Se me creó un nudo en la garganta inmenso, pero las lágrimas no me salían, no sé si es por querer ser fuerte o porque la reacción fue de esa forma. A los minutos de darme cuenta, me llega el siguiente video, donde arrastran a Marcelo, para que puedan pasar las camionetas:




Después de esas imágenes, el corazón se me llenó de tanta ira y actué impulsivamente. Estaba a unas escasas 8 cuadras de donde había caído Marcelo y empecé a correr y correr, en dirección a él, en medio de las balas. 6 de mis amigos, me comenzaron a seguir, gritándome que me detuviera, que me iban a matar, pero yo no escuchaba nada.

Uno de ellos se me lanzó encima y caímos al suelo, trataron de calmarme, pero no podía borrar de la mente las imágenes de cómo arrastraban a Marcelo. Uno de los chavalos llegó con una sábana blanca, e hicimos una bandera en señal de paz, para poder ir a recuperar el cuerpo de nuestro hermano. Pero cuando íbamos por la escuela Simón Bolívar, desde la Iglesia y el parque San Jerónimo, nos empezaron a disparar. Nos tiramos al piso detrás de aceras y paredes, pero siempre en la calle.


Por más que sacábamos la bandera blanca, ellos no dejaban de disparar, si alguno se levantaba, fijo le daban. No podíamos salir de ahí. Todo el parque san Jerónimo estaba ya tomado por la guardia y nos flanqueaban desde la torre de la iglesia.

Estábamos acorralados, cuándo de pronto se apareció un grupo de chavalos, que jamás volví a ver después, y a punta de morteros, nos cubrieron la salida, mientras nos gritaban: “Salgan hijueputas, ustedes están locos, que están haciendo hasta aquí, los van a matar.”

Logramos salir de esa calle, cuando ví este otro video...


Marcelo, hermano, Dios sabe lo mucho que intentamos ayudar a tu mamá y a tu esposa a levantar tu cuerpo. Pero a punta de balas, no nos dejaron llegar y te pido perdón por ello. Los gritos de ellas aún me desgarran.

Con un tiro en la sien, apagaron tu vida, tus sueños, tus metas, destrozaron la vida de tu mamá, tu esposa, tus hijos, tus amigos... Necesitaron un ejército para vencerte a vos, armado solo con una tiradora, pero con aquella convicción enorme y aquella sed de Justicia.




Lograron quitar los tranques de las dos calles principales que atravesaban la ciudad, pero los barrios aledaños en su interior, en el Norte y Monimbó al sur, seguían en resistencia y trancados.


Este fue el saldo de ese día para nuestro pueblo.

Pero el saldo de ellos, todos saben que fue mayor. Porque a pesar de cuán armados estuvieron, la ciudad de la furia les dio cátedra en todos los aspectos y sentidos.

Porque para poder cumplir con el rescate de la princesa, necesitaron: 300 Policías. 300 antimotines. 300 Militares vestidos de civil. 300 Juventud Sandinistas (ratas que por 200 pesos te matan) 50 Francotiradores. 15 palas mecánicas. 10 camiones para usarlos de escudo.

Necesitaron a la policía de Nindiri, Ticuantepe, Tipitapa y la de Masaya, todas en su totalidad siendo parte del ataque. Todos fuertemente armados con Ak 47, escopetas, AR15, Dragunov, pistolas de distintos tipos de calibres, gas lacrimogeno, etc.




Antes de cerrar el hilo, quiero agradecer la colaboración para material gráfico a @myluna2018 qué me ayudó con los videos, a @MarceloCardoze hijo de nuestro Hermano Marcelo, a @CaKoNicaragua por la ilustración.





¡No se muere el que se va, sólo se muere el que se olvida!




Marcelo Mayorga, presente! Masaya no te olvida y cada día llora tu muerte. Un abrazo al cielo, hermano! #MarceloPresente #SOSNICARAGUA #SOSMASAYA #ProhibidoOlvidar

Pueden encontrar el hilo original completo aquí.



miércoles, 9 de enero de 2019

La noche que 900 personas se suicidaron por seguir a su líder



 
Hace 40 años, un grupo de norteamericanos cometió un suicidio masivo donde murieron más de 900 personas. 300 de ellos niños.

Lo más fácil es creer que todos eran tontos, o que todos estaban fuertemente manipulados. Eso último es verdadero. Pero a la hora de las horas, varios fueron obligados a suicidarse. Muy pocos sobrevivieron. ¿Qué los llevó hasta ese punto? ¿Por qué ninguno de los que dudaron se salió a tiempo?
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Les presento a Jim Jones.

Jim Jones fue un líder evangélico que había iniciado un movimiento llamado "El Templo del Pueblo" desde los años 50 en Indianápolis con la idea de mezclar el socialismo con la espiritualidad en una sociedad donde no existiera fronteras de raza o nacionalidad. Ese fue uno de los grandes atractivos para que muchos se sumaran al movimiento. Llegó a tener a grandes personalidades a su favor, como el activista Harvey Milk.
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También conocido por ser personificado por Sean Penn.


EL PARAÍSO, LA TIERRA PROMETIDA

Luego de conseguir que sus casi mil seguidores se mudaran con él a San Francisco, Jim Jones motivó a sus seguidores a irse con él a Guyana, luego de ser perseguido por las autoridades estadounidenses. Ahí, consiguió una finca grande donde todos iban a convivir. Él le llamó un “paraíso terrenal”, una “tierra prometida”, “Un lugar dedicado a vivir por el socialismo, por la equidad económica y racial.” El llamó al lugar: “Jonestown (Ciudad de Jones)”. Y la gente al inicio se sentía bastante feliz. Trabajando en granjas comunitarias, cosechando, entre otras actividades.

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Y consiguieron una cierta estabilidad.

Poco a poco, después de un par de años de vivir en Jonestown, la personalidad de Jones comenzó a volverse errática. Más celosa. Aparecieron reportes de abusos y de represión. De condenar a todo aquél que quisiera irse, tachándole de traidor, con castigos severos y crueles. Familias enteras tenían que guardar silencio si acaso quisieran opinar en contra. Claro, todo esto en medio de prédicas de amor y música, y con mucha gente convencida de que eso era mentira y que los que hablaban mal eran traidores.

Comenzaba a acusar de “traidores” y de “cerdos capitalistas” a personas de la CIA que decía “atentaban contra nuestro paraíso”. Hasta que todo eso llegó a los oídos del congresista californiano Leo Ryan, quien decidió visitar Jonestown para ver si era cierto.

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“Con la inminencia de la visita de Leo Ryan, Jones comenzó a hablar en un tono fatalista y a reforzar su discurso con amenazas y tratar de traidores a las personas que intentaran irse con el congresista.” relató un sobreviviente de la tragedia.

Lo extraño es que al llegar Ryan, tuvo una muy bonita recepción y la visita fue bastante diplomática. El 18 de Noviembre de 1978 su visita había concluido y antes de salir en la avioneta, invitó a las personas que quisieran irse de regreso a EEUU con él a sumarse. Unos pocos miembros aceptaron la invitación y salieron con la comitiva que incluía a tres periodistas, pero a mitad de camino apareció un convoy con personas armadas y comenzaron a disparar contra Ryan y los demás, matando a 4 personas, incluyendo al congresista.

Cuerpo sin vida recuperado de Leo Ryan


Aquí hay un vídeo donde se ve cuando suben al avión y luego comienzan a disparar, narrado por una de las sobrevivientes.




Según varios testigos, esa noche, la cordura de Jones colapsó. El líder mandó a reunir a todos los integrantes de la comunidad de Jonestown, reiteró que las amenazas a su paraíso por parte del imperio eran reales. Y dijo: Por el amor de Dios, acabemos con esto ya. Acabemos con esta agonía. Hay que hacer una revolución con la muerte”.

¿SUICIDIO MASIVO O ASESINATO MASIVO?

Así que puso a la gente a hacer fila para beber un refresco mezclado con cianuro. La mayoría estaba dispuesta, pero quienes no, fueron amenazados. Aquí les dejo un vídeo con subtítulos del audio real la noche de su muerte. Pueden escuchar el momento preciso en el que le dan el veneno a los niños.




Al final, quienes no quisieron suicidarse fueron obligados mientras les apuntaban con armas. No fue un suicidio masivo. Fue un asesinato en masa. ¿Pero cómo puede alguien llegar a tanta locura? ¿Y cómo puede haber gente que lo siga?

Muchos exmiembros del Templo del Pueblo dicen: “Nunca escuché hablar a nadie como él. Con tanta pasión y seguridad”, sobre las prédicas y discursos de Jim Jones. “Nadie nunca me había hablado de esa manera”.

Y esa fascinación pronto se convirtió en lealtad, que se transformó después en fanatismo. Y terminó en idolatría. Sin duda Jones tenía carisma y habilidad para conectar con la gente. Esa característica no significa que uno sea buena persona. Y cuando le das poder a alguien así y encima, le das seguidores fieles, es algo muy peligroso.

Lo más triste de todo esto es que apuesto que ninguno de sus seguidores pensó en un suicidio a la hora de unirse. Todos seguramente le siguieron porque creían en él. Porque creían en su proyecto, ¿A quién no le gustaría que le ofrezcan un paraíso? Y uno podría juzgarlos por no ser realistas. Pero ahí está el problema. Cuando ya hay idolatría hacia alguien, tu sentido de realidad se va al carajo. Uno se convierte en un seguidor ciego, que sólo mira la realidad que su líder quiere que vea.

Y mientras exista idolatría, existirán personas capaces de cualquier acto de crueldad o destrucción en honor a esa idolatría. Inclusive destrucción para ellos mismos y sus familias. Lo vemos en las noticias todos los días. ¿Sabés lo que Joseph Goebbels y su esposa hicieron los días antes de que cayera Hitler?

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Envenenaron a todos sus hijos. Porque preferían que murieran antes de que vivieran en un mundo sin Hitler.

"PERO MI LÍDER ES DIFERENTE. ÉL MIO ES DE LOS BUENOS"

Eso dicen todos en el momento, hasta que ya es muy tarde. Hoy en día miramos casos como Jim Jones y es OBVIO que era una persona destructiva y peligrosa, pero en el momento sus seguidores le creyeron. Muchas crueldades se han cometido porque nadie las quiso reconocer en su momento. Ojalá esto sirva de reflexión para quienes siguen idolatrando a seres que a la hora de estar acorralados, no tendrán el mínimo reparo en asegurarse que todos sus seguidores caigan con ellos. Estos pensamientos de: "Soy xxxxista hasta la muerte" son muy peligrosos, poniendo a una ideología por encima de la vida humana. Como si no importa morir o matar por un líder.

El suicidio masivo no necesariamente es tomando veneno. La autodestrucción puede ser gradual y en otras formas.
Gente que es capaz de pelearse con toda su familia, porque esa familia no acepta tal ideología. Eso es pensamiento de mara. Pueden obligarte a hacerle daño a otros, bajo el engaño de que estás haciendo algún acto heroico o revolucionario. Estos seres enfermos de poder, tienen el ego tan grande, que piensan que si van a perder ese poder, entonces hay que destruirlo todo y a todos.

La solución, además de no permitir nunca que alguien llegue a acumular tanto poder, es aprender a no caer nunca en la idolatría. Y saber que si ya existen personas así, no permitir que nos sigan influenciando. Porque el día que ellos pierdan la cordura o se vean amenazados, van a querer hundirnos con ellos.

Para finalizar, hay un audio más prolongado de la noche que todos tomaron venenos. Escuchen cómo los que van a morir están convencidos que es lo correcto. No porque realmente lo crean, sino porque la idolatría a Jones les hizo llegar a creer que no había más camino que el de él.


 



domingo, 1 de abril de 2018

PISTOLAS, SUICIDIOS Y HORNOS DE GAS DE CARBÓN



El debate sobre las armas de fuego tiende a ignorar un gran detalle estadístico: 2/3 de las víctimas viven en el mismo cuerpo que el asesino.

En Estados Unidos la cifra es clara con respecto a las armas de fuego, el número de suicidios es el doble que el de homicidios.

Y aquí viene el típico comentario de un montón de gente: “Eso no cambia nada sobre las pistolas. Si alguien deprimido quiere matarse y no tiene pistola, simplemente buscará otra manera.”; “La persona es la que mata, no el arma. Si le quitás el arma, la persona igual buscará cómo matar o matarse.”

Eso es absolutamente cierto, excepto por el hecho de que es absolutamente falso! Creas o no que la persona terminará buscando la manera de resolver sus necesidades suicidas u homicidas, hay un dato importantísimo que tenés que saber. La razón principal por la cual no deberíamos de tener armas en casa. Y tiene que ver con hornos.
Si, hornos.
En la primera mitad del siglo pasado, los hornos en Inglaterra solían usar gas de carbón, el cual en dosis concentradas, era completamente letal. Y por esa razón, era el método preferido para suicidarse. Al final de la década de los años 50, la mitad de suicidios en el país se hacían metiendo la cabeza en el horno, o dejando el gas abierto y cerrando todas las ventanas. La poetisa Sylvia Plath murió así.
Para la década de los años 70, ya muchos de estos hornos estaban obsoletos. Se cambió a gas natural licuado de petróleo que no es ni una fracción de letal que el de carbón. Para suicidarse con estos hornos, la única forma era llenar el cuarto de gas y encenderlo y morir pensando que estás en una película de Michael Bay.

Entonces claro, para finales de los 70, la cantidad de personas que se suicidaban con hornos de gas de carbón se redujo a CERO. El “arma” principal para muchos suicidas quedó eliminada. ¿Qué alternativa encontraron entonces para acabar con su existencia? Pues en una enorme cantidad de casos, esos suicidas… siguieron viviendo.

La taza de suicidios se redujo en un 33%. UN TERCIO de las personas que antes se suicidaban, dejaron de hacerlo. ¿Pero… POR QUÉ? ¿Por qué no buscaron otra alternativa?

¿Sabías que cuando agregaron un “muro anti suicidios” en un puente en Washington redujo no solamente la cantidad de suicidios en ese puente, sino la cantidad en general? O sea, muchísima gente que se iba a suicidar y que no pudo en ese lugar, no fue a buscar otro puente adonde lanzarse. Y hay varios ahí.

El Golden Gate Bridge en San Francisco es uno de los lugares más preferidos para suicidarse, más de 1600 víctimas desde que se construyó. Un estudio de seguimiento de 500 personas que fueron detenidas justo antes de lanzarse ahí, descubrió que el 94 por ciento de ellos, no lo volvieron a intentar… NUNCA más.
Los que dicen que el suicida igual encontrará la manera, se les olvida que en muchísimos casos, estos actos son decisiones de una fracción de segundo. Si le agregan algunos minutos o algo de tiempo para un poco de pensamiento, muchas de las víctimas cambian de parecer. No todas, pero sí un buen porcentaje. Pero claro, si su plan es pegarse un balazo, lo único que necesitan es una pistola, una bala y un dedo. Y tener una pistola en la casa, suele ser entonces uno de los mayores factores de riesgo para suicidios. Precisamente por su fácil acceso y su rapidez de uso.

Esto me lo dijo alguien que intentó suicidarse una vez: “La gente cree que porque algunos dejan notas después de matarse, o porque algunos se toman el tiempo de ahorcarse bien, o porque algunos suicidas hablan de depresión y suicidio muchos días antes de hacerlo, es porque es una decisión racional hecha a lo largo de un período de tiempo. Casi nunca lo es. Uno tiene esos pensamientos y sentís que pueden funcionar. De pronto te salís de ese pequeño trance y te decís: “Alaputa, ¿en qué estaba pensando?”. El problema está en que, mientras no lidiés con tu problema, el ciclo volverá hacia esos pensamientos otra vez y esa parte de tu cerebro que te dice: “Alaputa, ¿en qué estaba pensando” puede que no aparezca siempre. Y si JUSTO en ese momento hay algún método fácil de matarte, es mucho más probable que lo hagás. Cuando escucho de suicidios por armas de fuego, siento que esas personas fueron rehenes de sus propias mentes por un momento y pienso que de haber tenido yo una pistola en la casa, no estaría hablándote ahorita.”

Dos cosas surgen al analizar todo esto:
  1. Las armas le dan poder a las emociones negativas con más facilidad que a las emociones positivas. Si pensás brevemente: “Quisiera estar muerto” y tenés un arma cerca antes de que la parte lógica de tu cerebro pueda entrar en la discusión, es mucho más probable que utilicés el arma.
  2. Por mucho que querramos creer que todo suicida siempre buscará la forma, se ha comprobado que muchas de las personas que lo intentan y que son detenidas, no lo vuelven a hacer. Se ha comprobado también que mientras más difícil le pongan el trabajo a un suicida, más probable es que esa parte lógica del cerebro que le puede ayudar a detenerse, actúe y le impida. No quiere decir que no vuelven a tener estos pensamientos autodestructivos, pero la simple dificultad logística para suicidarte, puede ser el factor determinante de si lo harás o no.

Es en serio, algunas personas no lo vuelven a intentar por pereza. Y esa pereza ayuda a la parte racional del cerebro a imponerse un poco más.

Hace exactamente tres años escribí una guía para suicidarse, esperando que alguna gente desesperada entrara buscando ayuda para matarse y al final encontrara algo más. Desde entonces, ha sido visitada por más de 460 mil personas de toda Latinoamérica.


Me han escrito y comentado más de 200 personas diciendo que estaban por acabar con su vida y leer el artículo les hizo detenerse y pensar. Y me complace decir que varias de estas personas aún se comunican conmigo. A veces para contarme cómo siguen, a veces para preguntar cómo estoy yo.

No me cabe la menor duda de que más de alguna de esas 200 personas lo volvió a intentar. Y es feo pensar que más de alguno pudo haber tenido éxito. Pero al menos sé que las estadísticas comprueban que si lográs detener a un suicida, o si hacés que sea más difícil para él o ella matarse, es menos probable de que lo haga. Decir de que “quien lo quiere hacer buscará la manera” es una media verdad, pues muy pocos suicidios son resultado de un proceso de reflexión, planificación y logística.

Esto por supuesto es más delicado en personas clínicamente depresivas. A quienes hay que escuchar y apoyar y ayudarles a tratar y convivir con el problema. Lo de ellos no son simples pensamientos fugaces de auto destrucción, es un estado constante y permanente y por eso lo primordial es acompañarles y evitar cualquier forma que les facilite hacerse daño.

Les dejaré con otro mensaje que recibí de alguien que intentó suicidarse:
“Cuando tenía 22 años, hace bastante, pensaba todo el tiempo en suicidarme. Había leído que las pistolas no eran tan efectivas como se creía y decidí lanzarme de algún lugar alto. Cada cierto tiempo me ponía en un estado mental bastante listo para matarme. Así que conducía buscando algún edificio alto, algún lugar adecuado. Si no encontraba, esperaba unos días. Luego lo intentaba de nuevo, iba a otra ciudad. Cada vez que me encontraba algún obstáculo (no me dejaban entrar, etc), volvía a mi rutina por un par de días otra vez. Llegó un punto donde la urgencia se hizo más fuerte y podía visualizar exactamente lo que iba a hacer y cómo iba a caer. Olvidate de por qué fue que no lo hice al final, la cuestión es que si hubiese tenido un arma conmigo, estoy 100% seguro que lo hubiese logrado a la primera.”

miércoles, 4 de octubre de 2017

Una interesante teoría sobre Juego de Tronos.


Advertencia:
Si no has visto la serie y querés verla... no sigás leyendo!!!

Advertencia 2:
Si no has visto la serie y no querés verla... mirala!

Avertencia 3:
Si no has visto la serie y nunca te importó… te entiendo, yo también fui inocente alguna vez. Seguí leyendo.

Bien, como algunos sabrán, en las tierras de Poniente, el invierno está llegando. Lo vienen advirtiendo desde hace tiempo y ahora, los Caminantes Blancos atravesarán el Muro con la firme intención de destruir todas las tierras del sur.

Pero… ¿qué significa esto? ¿Tiene alguna relación con el mundo real? La serie toca temas como la ambición, el deseo y la confianza. Esos están explícitos. Pero hay un eje transversal detrás de todo esto.

Qué... ¿Acaso pensaban que la serie es sobre dragones, poder y sexo con tu tía?

Si se detienen a pensarlo, los paralelos entre la serie y nuestro mundo son bastante claros. En Poniente, una amenaza de hielo viene del norte a destruir el sur y a acabar con toda la humanidad a menos que los reinos se unan para evitarlo. ¿Suena familiar?

El mundo en el que vivimos ha tenido la amenaza de un cambio climático desde hace mucho tiempo. La frase: “El invierno se avecina” se puede interpretar de forma metafórica pero también literal. Las fuerzas del planeta se están moviendo lenta e inevitablemente hacia una catástrofe climática, mientras los gobernantes del mundo se pelean entre sí, distraídos de la amenaza global que nos pone en peligro a todos.

Dependiendo de adónde estés, ya sea en el fantástico Poniente o en la Tierra en el siglo 21, los Caminantes Blancos o el Cambio Climático significan una enorme y existencial amenaza para la humanidad. Pero el problema es visto como demasiado difícil de enfrentar o muy abstracto para comprender. Así que, en lugar de buscar soluciones, los políticos y los nobles ignoran toda la evidencia contundente de esta amenza y en su lugar se enfocan en problemas (relativamente) insignificantes a gran escala, como la economía… o problemas innecesarios o egoístas, como las guerras entre países, los conflictos de poder, los resentimientos entre naciones, entre otros. Da la impresión que nuestro mundo conoce el peligro pero no lo cree, o lo cree pero no lo reconoce. Lo mismo sucede con los protagonistas de Juego de Tronos.



Y.O.L.O.S. (You Only Live One Season)

Es increíble pensar que luego de 7 temporadas de una serie cuya primera escena fue el ataque de un Caminante Blanco, la mayoría de personajes no le han dado nada de importancia (e inclusive se han burlado) a cualquier reporte o noticia sobre el ejército de los muertos. Ned Stark no lo creía, Meñique tampoco. Stannis Baratheon tardó una temporada entera en viajar hasta más allá del Muro para por fin verlo con sus propios ojos y después siguió obsesionado con su intención de ser rey.
Prácticamente nadie de la Guardia de la Noche lo creyó y mataron a su líder cuando quiso unirse a los Salvajes para hacer algo al respecto. 

Y volver, volver... voooooolveeeeeeeeer...

Me suena muy similar a lo que los gobernantes de los países más poderosos (y los que más aportan al problema) han hecho desde siempre. Al inicio no creían. Luego, cuando comenzó a haber evidencias científicas, comenzaron a creer pero dijeron que no era tan peligroso. Ahora conocen lo peligroso que es, pero no lo enfrentan y prefieren lidiar con problemas mucho menores. Tratan de ignorar la amenaza o postergan su solución.

Es como que se esté quemando tu casa y vos decidás que vas a llamar a los bomberos después de limpiar el inodoro y jugar Nintendo. O decir que el planeta se está muriendo, pero decidís salvarlo después de arreglar conflictos económicos y territoriales con otros países mientras jugamos a quién tiene la cabeza (nuclear) más peligrosa. 


La similitud que hay entre la indiferencia que tienen los líderes de Poniente ante la amenaza de Caminantes Blancos y la de los líderes de nuestro planeta Tierra y el cambio climático no es ni siquiera difícil de ver. La metáfora es clarísima: Estamos peleando entre nosotros mismos mientras ignoramos lo que verdaderamente puede acabar con nosotros. 



El Calentamiento Global con música trap de fondo.


No deja de llamarme la atención que cuando por fin se reúnen los líderes de los reinos, se le presenta la evidencia a Cersei y ella acepta unirse. Para luego darnos cuenta que no lo dijo en serio. Me suena como a una cierta potencia mundial que se retractó de un acuerdo importante en París. Esa actitud arrogante de creer que todo nos pertenece y que estamos por encima hasta de la amenaza más grande que acabará con nuestros enemigos y hasta con nosotros.

Y otra cosa… Adivinen quiénes son los que más sufren mientras sucede todo esto: Los Salvajes, o sea, los pobres del mundo!!! Los grupos marginales de personas que saben lo que es sufrir de hambre, de peligros y que son erróneamente vistos como un riesgo o una carga para los reinos. Y que serían los primeros afectados por la amenaza de hielo que se acerca. No lo sé, sería pensar a quiénes afectan más los fenómenos naturales tan intensos que estamos viendo con más frecuencia.



Luego del invierno, vendrá Cersei para ver a los damnificados y comenzará a tirarles bolsas de papel como si fueran camisetas en un concierto.


George R.R. Martin, el autor de los libros en los que está basada la serie, no ha mencionado nada sobre este significado. Pero viendo cómo se ha desarrollado la historia, ya sea intencionalmente o no, es imposible no hacer una conexión directa con lo que sucede en el mundo real respecto al calentamiento global y la forma tan indiferente, torpe e irresponsable con la que los líderes, empresarios y banqueros de este mundo han lidiado con el problema.

Al final, cuando ya no nos quede opción, todos estaremos obligados a trabajar juntos. Mi temor es que ya sea muy tarde. Tal vez en la próxima cumbre de líderes mundiales del G-20, pueden hacer un maratón de toda la serie y así tocar sus corazones. O al menos que ordenen hacer una temporada de Juego de Tronos cada año hasta el fin del mundo. Con suerte, tendremos unos 30 o 40 años más viendo los cambios en ese bendito mapa en el intro de la serie.

Un Lannister siempre paga sus deudas. Pero ojo: Un planeta herido también.


El autor de este blog, fue obligado por su novia a ver la serie completa durante 3 semanas seguidas hace un mes. Y no se arrepiente de haberlo hecho.

Pueden seguirlo como Zambranitis en todas las redes sociales.

miércoles, 26 de julio de 2017

La amenaza más grande a nuestra salud hoy en día


 
RAPIDO! Imaginen el siguiente escenario: Hay una terrible epidemia en Nicaragua y posiblemente a nivel mundial. Es algo terriblemente viral. Cualquier lugar al que ustedes van, observan gente expulsando cosas desagradables de sus cuerpos, enfermando a todos los que los rodean. Ningún lugar está seguro, ni los colegios, ni los hospitales, ni siquiera tu propia casa. Mucha gente está perdiendo su habilidad para funcionar bien y en algunos casos, hay gente muriendo a causa de esto. Y cada día que pasa, el mundo se contamina más.

¿Con cuánta seriedad lo manejarías? ¿Llamarías a tu doctor de confianza? ¿Echarías toda la culpa a las autoridades de salud? ¿A tu político menos favorito?

Una epidemia y en este caso, una pandemia, sería algo catastrófico. Ya las hemos tenido antes. Y es increíble como encendemos nuestra alarma de pánico cuando nos hablan del Ébola, Zika, Chikungunya o cualquier otro mal viral que puede afectarnos descontroladamente.

Lo bueno es que el ejemplo que les dí al inicio es algo imaginario. Excepto por una sencilla razón: NO ES IMAGINARIO, ES REAL!!! Y está destruyendo poco a poco nuestra salud… la salud mental!


No es necesario salir a la calle y mirar a la gente expulsando cosas horribles de sus cuerpos. Basta con solo entrar a cualquier red social y observar lo que expulsan desde sus mentes. Todos hemos sido testigos de cómo la gente humilla, denigra, ofende, descalifica y destruye a otros. Esto puede parecerles una típica dinámica de “naturaleza humana conflictiva”, pero es una clarísima señal de que algo anda mal en nosotros.

Pero no me meteré a hablar mucho sobre cómo nos comportamos en las redes. Ese es otro artículo. Más bien creo que ese comportamiento que tenemos en redes sociales, es un síntoma de la poca importancia que le estamos dando a qué tan saludables son nuestros pensamientos y emociones.

Nunca antes había visto a las personas tan insatisfechas con sus vidas y a la vez aparentando tanta satisfacción a sus seguidores. Nunca antes había visto a tantos jóvenes compartir sus sueños y aspiraciones sobre la vida y a la vez compartir el interés que tienen en desaparecer de este mundo. Nunca antes los problemas privados se habían hecho tan públicos.

Y volvemos a la importancia que le damos a cuidar nuestra mente y emociones. Si te quebrás un pie: vas al médico. Si tenés una infección: tomás antibióticos. Si te duele una muela: vas al dentista. Pero muy pocos buscan terapia cuando tienen algún problema. Cuando están estresados. Cuando terminan una relación, cuando tienen conflictos conyugales, ni siquiera cuando pierden a algún ser querido.

¿Por qué será que tenemos la percepción de que nuestros problemas mentales son cosas que se pueden resolver solas? O que las podemos manejar fácilmente. O que no ameritan terapia. Inclusive cuando los problemas nos agobian, nos abruman, nos ahogan, creemos que no ameritan una intervención profesional. Que seguramente se curarán con el tiempo. Y eso es FALSO! El tiempo no cura nada, solo ayuda a que duela menos, pero eso no es sanar.

Decir que el tiempo todo lo cura, es locura.

O tal vez creemos en la importancia de la atención profesional, pero solo en casos graves. En situaciones de crisis extrema o cuando hay ya comportamientos patológicos. Eso es como esperar hasta que seamos hígado grasos, hipertensos y diabéticos para por fin comenzar a hacer dieta y ejercicios. La psicología es también PREVENTIVA. Y no es solo para cuando tenés crisis o alguna enfermedad mental. Decir que solo los “enfermos mentales” deberían de hacer terapia es como decir que solo los obesos deberían de hacer ejercicios. Y así como tu pie no se puede sanar solo, tu mente tampoco.

Podés intentar aguantar vos solito y seguir caminando sin ayuda, pero eso sólo hará que el mal y el dolor empeore cada vez más. Lo mismo con cualquier tipo de enfermedad o aflicción emocional que tengás. La terapia está ahí para ayudarnos a escuchar cosas que necesitamos escuchar, para llegar a conclusiones que difícilmente pudimos llegar por nosotros mismos, por gente que ha estudiado durante años la mente y el comportamiento humano. Y para quienes dicen: “Es que si voy a terapia me van a decir cosas que ya sé”, les digo: Si ya las sabés y no has hecho algo al respecto, con más razón necesitás terapia.

Esa epidemia, o mejor dicho, esa pandemia de sentimientos y pensamientos negativos que se están cultivando y reproduciendo sin control en nuestras mentes, puede ser enfrentada con mayor fuerza y mejores herramientas, si logramos darle la importancia que se merece a nuestra salud mental. Buscar ayuda no es de débiles, es de astutos. Admitir que tenemos problemas no es admitir derrota, es el primer paso para resolverlos.


No es mentira, hay gente que se está muriendo por no conseguir la ayuda necesaria. Hay gente que actúa sin control ni sentido de la culpa, sin tener la menor idea de cuánto daño se está haciendo o le está haciendo a otros.

Si el problema puede requerir fármacos, hablen con un psiquiatra. Si no, hagan cita con un psicólogo o un terapeuta. Hay muchos y son muy buenos. Para mí, es la mejor decisión que he tomado en mi vida.

@Zambranitis

martes, 11 de julio de 2017

La falta de afecto físico está destruyendo a los hombres.


LA COMODIDAD DEL CONTACTO


¿Con qué frecuencia los hombres tienen la oportunidad de expresar afecto a través de contacto físico platónico? O sea, contacto afectivo pero no sexual. ¿Qué tanto sucede entre hombres y mujeres? ¿Qué tanto sucede entre hombres? No hablo de un apretón de manos o un abrazo rápido. Hablo de un contacto prolongado entre dos personas que sea cómodo y cariñoso, pero no sexual. O sea, entre personas que no sean amantes y que nunca lo serán.

EJERCICIO RÁPIDO!!! Si sos hombre y te gustan las mujeres, pensá en la idea de un contacto prolongado con otro hombre. ¿Qué tan rápido entra esa idea en el asqueroso espectro de la homofobia? ¿Y por qué?

Mientras muchas mujeres se sienten libres de tener un contacto físico con otras, los hombres se mantienen sospechosos cuando tocan a otros. Se restringe el contacto físico platónico solamente entre padre e hijo o entre hermanos. Y tristemente, muchas veces no llega ni a eso. ¿Qué consecuencias tiene esa filosofía tan presente en nuestras vidas?


FALTA DE CONEXIÓN FÍSICA


De adolescentes, el contacto físico entre muchachos no existe a no ser que sea algún juego agresivo o bullying. Esto, sin querer, les deja con inseguridades acerca del contacto humano. Y con frecuencia rechazan contactos afectivos, inclusive a quienes consideran sus amigos. No es que no puedan hacerlo, simplemente es algo que se siente un poco… raro… fuera de tono. Como si estuviesen haciendo algo que no encaja.

El contacto con amigos entonces se reduce a un apretón de manos o una palmadita en la espalda. Los abrazos entre hombres y a veces con las mujeres, se convierten en un ‘Ballet de lo incómodo’. Una ridícula coreografía en la cual al abrazar, alejamos nuestra cintura lo más posible. Hombros cerca, pelvis lejos, tratando de dejar muy en evidencia de que no estamos teniendo ningún tipo de momento de atracción. El problema es que nos esforzamos tanto en que se note nuestra neutralidad sexual, que muy difícilmente encontraremos gozo en estos momentos de conexión física.


LA SEXUALIZACIÓN DEL TACTO


Aparte de no disfrutar realmente del contacto, los años de vergüenza y de prejuicios nos han hecho desconfiar de nosotros mismos. “¿Acaso disfruté demasiado ese abrazo?”, “¿Estoy teniendo pensamientos que no debería?”. Esta desconfianza nos hace tener reservas a la hora de tocar a otro ser humano a menos que se hayan establecido los ‘términos de interacción’ y casi siempre estos se reducen a: ‘Solo contacto afectivo con nuestras parejas’. O sea, el AMPLIO universo de contacto humano platónico se limita exclusivamente a una única persona y se convierte casi obligatoriamente en sexual.


EL EFECTO DE LA PATERNIDAD


La mayoría de hombres hoy en día descubre el afecto con otro hombre hasta que nace su primer hijo. Cuando se te acurruca en los brazos o se te sienta en las piernas, te abraza por el cuello y uno de pronto se da cuenta de un tipo de contacto que ha faltado mucho en sus vidas. Pero eso es lo triste: Tiene que nacer un hijo o se te tiene que enfermar alguien cercano para que puedan desarrollar estas muestras de afecto. Para conocer el poder de un acercamiento físico cariñoso y gentil.

¿Cómo le explicamos a nuestros hijos cómo funciona el contacto físico? ¿Cómo separamos lo sexual de lo platónico? ¿Acaso en el placer del contacto físico existirá siempre una dosis sexual por muy pequeña que sea? Dudo mucho que sea una pregunta que se haga una persona en los países más desarrollados de Europa, pero aquí en América Latina, generaciones tras generaciones de vergüenza sexual la han convertido en una pregunta central. Al poner el miedo de lo sexual como lo principal en casi todas nuestras interacciones, hemos descartado prácticamente todo contacto que pueda tener aunque sea un mínimo sentido sexual indeseado.


RENUNCIAR AL CONTACTO HUMANO


Y para empeorar las cosas… Muchos padres comienzan a abandonar el contacto físico cuando sus hijos varones comiezan la pubertad. El resultado de esto es que para los hijos varones, toda oportunidad de contacto se le asigna a las muchachas jóvenes, de quienes se espera que actúen como las guardianes y anfitrionas de su contacto físico. Esto lo que les enseña a los muchachos es que:

  1. Todo contacto es sexualmente sospechoso.
  2. Tenés que encontrar novia, porque si no, no tendrás ningún tipo de contacto.

La cultura latinoamericana le deja a los hombres muy pocas opciones. Mientras que la agresividad en una cancha de fútbol o al pelear en el recreo puede resultar en momentos esporádicos de contacto humano, la gentileza no. Y los jóvenes pierden así la conciencia y noción de lo que es el contacto gentil y platónico durante su niñez y que a veces lo vuelven a descubrir hasta que nacen sus hijos.

¿Y dónde lleva eso a los hombres? A sentirse física y emocionalmente aislados, lejos de un verdadero contacto físico. O sea, lejos de algo que se sabe que reduce el estrés, que promueve el autoestima y el sentido colectivo. Cualidades muy necesarias y que hacen falta en el mundo.

En vez de eso, caminamos en ciudades sobrepobladas solos y desconectados. Con hambre de conexión física.


BUSCANDO UNA CONEXIÓN REAL


“Necesitamos contacto físico y al eliminarlo, el resultado es aislamiento físico.”

¿Nos asusta entonces que las relaciones en nuestra cultura estén tan llenas de ira y miedo? A los muchachos se les abandona en una isla solitaria de aislamiento físico y la única forma que pueden llenar ese vacío es buscar el contacto sexual para recibir la conexión que necesitan.

Esto le pone una presión demasiado alta a nuestras relaciones sexuales. Más de lo que debería. En cambio, si los hombres pudiésemos tomar nuestra necesidad de contacto físico y distribuirla en todas esas relaciones platónicas que tenemos, haría maravillas con respecto a nuestro sentido de conexión con el mundo. 


EL MIEDO A SER JUZGADOS


Aquí están entonces las razones por las cuales no nos sentimos cómodos con el contacto físico:

  1. Vivimos en una cultura violentamente homofóba que cree que todo contacto entre hombres es sospechoso.
  2. No queremos arriesgar nuestro estatus de macho o de figura de autoridad al ser físicamente gentiles.
  3. No queremos lidiar con el rechazo cuando nos abrimos emocionalmente.

Y la raíz de todos estos problemas está en que a la mayoría de nosotros nunca se nos enseñó a hacer contactos cariñosos sin ningún tipo de intención sexual. No nos enseñan que podemos tocar y ser tocados de forma cotidiana como una expresión platónica de contacto humano afectivo. Y esta inhabilidad de conectar cómodamente a través del contacto físico deja a los hombres aislados emocionalmente, y contribuye a muchos otros males derivados de este vacío. Depresión, alcoholismo, violencia, entre muchos otros.

Y aquí está el otro asunto complicado. ¿Qué tal si esa falta de contacto físico provoca en algunos hombres que sean demasiado agresivos hacia las mujeres, quienes vistas como las guardianes de la afectividad física, llevan encima una carga y presión que nunca debieron tener? Sumado esto con la cantidad de represión afectiva que tenemos desde la adolescencia y sumado también con la percepción de que es tu pareja mujer quien debe de compensar por toda esa represión afectiva, los hombres pueden llegar a límites bastante intensos a la hora de exigir “su derecho al contacto”. Y dado que el contacto que más conocemos es el sexual, de ahí también se deriva el comportamiento de violencia sexual en algunos hombres.

Lo triste es que como hombre, por ser educados así, creemos que es nuestro derecho. 


¿¿¿SOLUCIÓN???


Comenzando por el contacto entre padre e hijo, entre hermanos, entre abuelos y nietos, es cuestión de perder el miedo y los prejuicios a las expresiones físicas de afecto: Los abrazos, los brazos encima, las manos sostenidas, tanto en privado como en público.

¿Cuántos se imaginan esto y sienten un pequeño jalón en el estómago que les dice: “nooo, pero es que eso ya estaría raro, no me sentiría cómodo mostrando afecto a otro hombre públicamente”? Pues ESE es el problema. Esa es la señal más evidente de que tenemos una muy mala construcción sobre lo que significa dar afecto entre hombres. ¿Cuántos piensan que: “Ah, es que ya que nos vean agarrados de la mano, ya sólo falta el beso en la boca.”? Pues ahí está esa sexualización obligatoria que hacemos con respecto al contacto físico, creyendo que todo tacto incluye en sí algún tipo de significado sexual.

A fin de cuentas, aprenderemos a olvidar ese miedo al tacto en el contexto de nuestras vidas personales y en nuestras interacciones cotidianas. Aprendiendo a expresar amor de forma platónica y afecto a través del tacto. Será un cambio muy significativo y positivo en nuestras vidas, y de eso también depende que tengamos una vida plena y satisfactoria. El sexo no tendrá la presión de ser nuestra mayor muestra de afecto, sino que el afecto estará distribuido entre cada interacción que tengamos con nuestros seres queridos. Hombres y mujeres. Puro tacto.

El tacto ES vida.

Inspirado en el trabajo de Remaking Manhood.

jueves, 18 de mayo de 2017

Crónica de una victoria anunciada...




No quiero sonar como la primera persona que ha visto un juego de fútbol en un estadio. Obvio que no. Pero sí quiero sonar como alguien que lo ha visto por primera vez. Quienes lo han experimentado antes, saben que el ambiente lo es TODO. Los gritos del público, las palabras fuertes, el nervio colectivo, la celebración en coro, la falta de desodorante… el retumbe del sonido de gol y el silencio sepulcral de los goles en contra. 


Yo SI me puse desodorante!!!

Pero me estoy adelantando un poco.

Olvidémonos por un momento sobre quién es mejor, ¿Ronaldo o Messi? ¿Keylor o Ter Stegen? ¿Luis Enrique el entrenador o Luis Enrique el salsero? (los viven confundiendo en Twitter).

Mejor hagámonos preguntas así: ¿Cómo les caería manejar 30 veces ida y vuelta desde Managua hasta San Juan del Sur? ¿O caminar durante 2 meses y medio sin parar?

Bueno, si hicieran eso, recorrerían los 8,500 kilómetros que hay entre Managua y Madrid. Brincarse el Atlántico no es algo de todos los días y cuando se hace hay que aprovecharlo. Tanto para latinoamericanos como para europeos, lo que se encuentran al otro lado del charco suele significar una revelación. Un descubrimiento. Una aventura.



Llegué a Madrid y recibí a los invitados de Victoria Frost.
Luis, el que ganó la promoción con sus tapitas de cerveza y sus dos primos. Yo soy el de la patineta al fondo!
Tengo una idea en mi cabeza de cómo debió ser la invitación:
Supongo que después de 15 intentos, logró convencerlo de que no era broma.

Pues la ciudad la disfrutamos completamente. Madrid, además de ser una ciudad bellísima, es sumamente viva. Hay actividad en todas partes, luces, caminos atractivos, parques, monumentos. Bares, tapas, cañas, tintos de verano y cualquier cantidad de jamones y aceitunas por doquier.

Al llegar el día del juego, pensé que la entrada sería un poco más complicada. O sea, es verdad que había 80 mil almas afuera del estadio y nos tomó 20 minutos caminar hasta la calle paralela. 


Es como si el tráfico de carretera a Masaya tomó forma humana.

Pero la seguridad y el orden es impecable. Una vez en la puerta, la entrada fue sumamente fácil. Uno no camina ni 10 metros después de la entrada cuando ya tiene la cancha y los asientos en frente. 

¿Qué se siente? Pues es difícil de explicar. Hay una cierta belleza irreal en los colores de una cancha y las luces que la alumbran. Me sucede al ver cualquier deporte en cualquier estadio. Pero aquí se multiplica. Hay un cierto estupor, una mezcla entre ansiedad y euforia, algo que es lo suficientemente hermoso como para quedarse maravillado, pero también lo suficientemente intimidante como para que te tiemblen un poco los pies. Tal vez es algo que sólo a mi me pasa. No lo sé, mi terapeuta está de vacaciones.


¿Y entonces, mae?

Tener a tus jugadores favoritos tan de cerca no es algo que tu cerebro pueda procesar con facilidad. No hablo solamente de los nervios que uno siente de estar en semejante lugar y presenciar semejante partido. No es eso. Me refiero más bien al hecho de que esa persona, ese Lio, Cristiano, Karim, Andrés, Marcelo, Piqué que vemos con frecuencia en las pantallas, de pronto cobran vida en carne y hueso. En la tele vemos sus rostros de cerca y las expresiones que el director de cámara escoge. Pero estando ahí, uno elige lo que quiere ver.

Claro, lo más natural es que uno siga al balón. Pero hay una atmósfera que la televisión no puede capturar y que solo se puede disfrutar estando presente. Generalmente cuando un jugador hace un remate muy cerca del arco, la televisión enfoca el rostro frustrado del que patea. En el caso de Cristiano hace una pose dramática como de telenovela.


Ahhh! Mi dedo del pie pegó con la esquina de la mesa!!!

En el caso de Messi hace una cara de póker como si se asusta cada vez que falla.
Cuando metés la mano en el bolsillo y no sentís el celular.


Pero cuando estás ahí, apenas sucede el remate, tu mirada no se dirige a los jugadores, sino al público. Tus oídos escuchan rugir el “uuuuffff”. Y en vez de conectar con el jugador, conectás con los hinchas. Con la gente que vino a vivir lo mismo que vos. ¿Alguna vez en una multitud has celebrado un gol y abrazado a un completo extraño? Yo sí, la fanaticada hace eso.

Ser fanático y ver a tu equipo jugar es una experiencia colectiva. Sino, piensen cuando ven los partidos solitos en su casa por la tele y comparen cuando los ven en algún local lleno con todos los fanáticos posibles. Esa conexión estimula el alma y hace que la experiencia sea única.

No sé si se dieron cuenta, pero luego de empatar dramáticamente el partido en su recta final, el Real Madrid lo perdió por un gol de Messi literalmente en el último minuto del tiempo de compensación. Para los Barcelonistas fue la gloria completa, para los Madridistas fue un duro golpe a la ilusión. 




Uno pensaría que los fanáticos del Madrid que fueron a ver el partido terminaron decepcionados. Pero nada esta más lejos de la verdad. El partido fue emocionante e histórico y la parte histórica fue gracias a ese último gol. YO lo sufrí, pero agradezco ese gol porque le dio un valor único al partido.

Además, saber que uno presenció a los dos mejores goleadores del mundo y que fue testigo de dos de los mejores porteros de los últimos años lucirse y parar goles como contratados (bueno, para eso los contratan)… fue algo sublime y nadie ahí presente lamenta haber participado de algo tan grande a nivel deportivo. 


Me tocó tener a Messi ahí cuando mostró la camisa. Pueden a los defensas del Madrid y a Keylor claramente desilusionados. Fue lindo y triste a la vez.


Y por supuesto, luego de experimentar un clásico, los partidos en la tele se disfrutan muchísimo más. Pues la sensación de “take me back” te hace revivir el ambiente, los sonidos y la experiencia.
Muchas gracias a Victoria Frost por permitirme documentar la experiencia y por cumplir el sueño de los verdaderos fans.

Y con cariño, un GIF protagonizado por la que me acompañó durante el viaje!!!